Viernes 05 de junio de 2026
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90 minutos en Las Pulgas bastan para que el marabino resuelva desde la comida hasta la ropa

En este núcleo del comercio, donde el ambiente es tan dinámico que parece tener su propia zona horaria, el tiempo rinde para todo, en hora y media, los visitantes logran lo que en otros lugares tomaría un día entero.

90 minutos en Las Pulgas bastan para que el marabino resuelva desde la comida hasta la ropa
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El equipo reporteril de Noticia al Día se trasladó al corazón comercial de la ciudad, el Mercado Las Pulgas, para realizar una cobertura especial: constatar con reloj en mano, cómo el marabino logra abastecerse de lo primordial en un recorrido de apenas 90 minutos.

En este núcleo del comercio, donde el ambiente es tan dinámico que parece tener su propia zona horaria, el tiempo rinde para todo, en hora y media, los visitantes logran lo que en otros lugares tomaría un día entero. La lista es larga y variada: desde los infaltables de la cesta básica como harina, arroz, margarina y aceite, hasta artículos de higiene como jabón, crema dental, toallas sanitarias y pañales.

"Enero es de descanso, pero se vende"

Entre los pasillos, nos encontramos con historias que son el alma del mercado. Es el caso de Olivia Fuenmayor, una vendedora que es prácticamente una institución en el sitio. Con más de 50 años de trayectoria, Olivia recuerda que comenzó en Las Pulgas cuando apenas tenía 9 años.

"Enero siempre ha sido un mes lento", comenta Olivia con la sabiduría que dan las décadas. Explica que este ritmo pausado se debe al descanso necesario de los comerciantes: "Muchos aprovechan de viajar o simplemente quedarse en casa; es el descanso del buhonero que trabaja todo el año. Pero aquí estamos, a pesar de que está lento, seguimos vendiendo".

El recorrido no se queda solo en la cocina, el equipo reporteril pudo comprobar que en Las Pulgas se consigue hasta lo que la gente no se imagina. Entre los pasillos, los marabinos saltan de la venta de carnes, pollo y hortalizas frescas a los puestos de ropa, zapatos, correas y hasta ropa interior.

Si hay una fiesta infantil en puerta, los dulces para cotillones están a la mano, ya sea al mayor para negocios minoristas o al detal para el hogar.

Incluso hay espacio para lo místico y lo especializado: desde envases para repostería hasta condimentos, perfumes, esencias y la infaltable ruda para la buena suerte.

La economía no se detiene

Durante el despliegue, se observaron algunos puestos cerrados, pero no por crisis, sino por merecido descanso. Los mismos comerciantes aseguraron que, tras trabajar sin tregua todo el año, algunos se tomaron unos días de vacaciones para recargar pilas.

Imagen: Wilberth Marval
Imagen: Wilberth Marval

A pesar de los vaivenes del sistema cambiario, la percepción en el sitio es de total fluidez, los comerciantes coinciden en que la asistencia es constante y que, sin importar la situación, el marabino no se detiene a la hora de comprar.

Imagen: Wilberth Marval
Imagen: Wilberth Marval

Las Pulgas sigue siendo "otro mundo" dentro de Maracaibo; un ecosistema donde todos se conocen y la economía fluye con una energía propia. Al final de los 90 minutos, el equilibrio es claro: el marabino tiene la destreza de priorizar su cesta básica y artículos de primera necesidad, demostrando que en el corazón de la ciudad, el comercio no descansa.

Imagen: Wilberth Marval
Imagen: Wilberth Marval

Noticia Al Dia / Arelys Munda

Imágenes y video: Wilberth Marval

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