En uno de los momentos más emotivos de la 68.ª edición de los Premios Grammy, la industria de la música se detuvo para rendir un homenaje póstumo a la leyenda del heavy metal, Ozzy Osbourne, seis meses después de su fallecimiento.
El Crypto.com Arena vibró bajo los acordes de "War Pigs", el himno de Black Sabbath, interpretado magistralmente por Slash y Post Malone. Mientras una icónica fotografía en blanco y negro de Ozzy presidía el escenario, las cámaras capturaron la profunda emoción de su familia en las gradas.
Sharon Osbourne, junto a sus hijos Kelly y Jack, presenciaron el tributo entre lágrimas y aplausos, en una escena que conmovió a los asistentes y televidentes por igual.
Los homenajes comenzaron desde la víspera en la prestigiosa fiesta de Clive Davis, donde la familia Osbourne hizo una aparición pública tras meses de duelo. En dicho evento, el rock se mezcló con la nostalgia cuando MGK y Jelly Roll interpretaron clásicos como "I Don’t Wanna Stop" y "Mama, I’m Coming Home".
Ozzy Osbourne falleció en julio de 2025 a los 76 años, tras una valiente batalla contra la enfermedad de Parkinson y complicaciones cardíacas. Su partida marcó el fin de una era para el rock mundial, ocurriendo apenas semanas después de que el cantante lograra subir al escenario por última vez con Black Sabbath en su natal Birmingham, Inglaterra.
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