La 68.ª edición de los Grammy no solo será recordada por la música, sino por su carga política. El artista puertorriqueño Bad Bunny se convirtió en el gran triunfador de la noche al obtener el galardón a Álbum del Año por "Debí tirar más fotos", marcando la primera vez en la historia de la Academia que un disco íntegramente en español se alza con la categoría reina.
Sin embargo, el triunfo musical quedó entrelazado con una contundente protesta contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Desde su primer discurso de la noche, al recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, el "Conejo Malo" lanzó un mensaje directo: “Antes de dar gracias a Dios, quiero decir ‘ICE Out’ (¡Fuera ICE!)”.
Bad Bunny aprovechó el escenario global del Crypto.com Arena para defender la dignidad de la comunidad inmigrante ante la reciente ola de redadas en EE. UU. "No somos salvajes. No somos animales. No somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses", afirmó el cantante, quien más tarde dedicó su premio mayor a quienes abandonan sus países para perseguir sus sueños.
Un momento de particular relevancia ocurrió durante un intercambio con el presentador Trevor Noah. Ante la broma de Noah sobre mudarse a la isla si la situación en EE. UU. empeoraba, el artista respondió tajante: "Trevor, tengo noticias para ti: Puerto Rico es parte de Estados Unidos".
La postura de Bad Bunny no fue aislada. Una coalición de figuras de alto perfil se sumó a la campaña visual contra las políticas migratorias luciendo el pin con el lema "ICE Out":
Billie Eilish, ganadora de Canción del Año por "Wildflower", sentenció: "Nadie es ilegal en tierras robadas". Su discurso fue parcialmente censurado en televisión tras un exabrupto dirigido a la agencia migratoria.
Carole King, la legendaria compositora de 83 años, también portó el pin al entregar uno de los galardones. Por su parte, Hailey Bieber y Olivia Dean reforzaron el mensaje, con Dean destacando su herencia caribeña y el valor de los inmigrantes.
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