El 18 de mayo de 1781 pasó a la historia por la trágica muerte de Túpac Amaru II, el célebre cacique peruano que lideró la mayor revolución indígena en América durante el período colonial. Sin embargo, detrás de su imponente nombre guerrero, se escondía una identidad civil. Su nombre real era José Gabriel Condorcanqui Noguera.
Nacido en 1738, Condorcanqui era un hombre educado, de raíces nobles e indudable carisma, descendiente directo del último inca de Vilcabamba (Túpac Amaru I). Al asumir el liderazgo de la rebelión contra los abusos de la corona española, adoptó el nombre de su ancestro como un símbolo de resistencia, justicia y libertad para los pueblos originarios.
A pesar de su trágico final en la Plaza de Armas de Cusco, su legado y su verdadero nombre quedaron grabados para siempre en la memoria cultural del continente.