El caso del joven Santiago, un estudiante de bachillerato de alto rendimiento académico en el estado Carabobo, ha tomado un nuevo matiz. A través de un pronunciamiento público difundido en plataformas digitales, el alumno reiteró de manera contundente su denuncia dirigida al Ministro del Poder Popular para la Educación, tras constatar y asegurar que la Zona Educativa de la entidad no dio una solución real a la presunta alteración y falsificación de sus calificaciones en la Unidad Educativa Santa Inés, ubicada en la parroquia Rafael Urdaneta de Valencia.
Santiago, quien posee un histórico académico sobresaliente con un promedio real de 19.25 puntos, desmintió categóricamente las versiones que apuntaban al cierre del conflicto. El afectado alertó que el problema administrativo persiste y que las autoridades educativas locales pretendieron dar carpetazo al asunto sin corregir las graves inconsistencias detectadas en sus registros desde el primer hasta el cuarto año de educación media.
El origen de esta nueva alerta se produjo luego de que Santiago publicara un primer video exponiendo la situación en las redes sociales. A raíz del impacto visual, el joven y su madre fueron citados a la sede de la Zona Educativa regional para sostener un encuentro con los funcionarios del sector, identificados en la denuncia como Vanessa y el profesor Endri González, donde presuntamente se evaluaría una salida institucional a la irregularidad.
Sin embargo, de acuerdo con el testimonio directo del estudiante, la reunión no cumplió con las expectativas de justicia. En el encuentro estuvo presente el director del plantel, Jonathan, quien consignó una serie de planillas y legajos internos donde el alumno aparece con promedios deficientes de entre 11 y 15 puntos, e incluso con materias reprobadas durante su primer año de bachillerato; registros que Santiago califica como completamente falsos y ajenos a su realidad en las aulas.
"La respuesta de la coordinadora fue que yo tenía que aceptar eso, porque así como se me presenta esta situación hoy en día, en la vida se me van a presentar muchas situaciones donde voy a tener que aceptar y así voy a aprender a cómo contrarrestar y actuar", manifestó con indignación el estudiante, criticando la postura de los mediadores.
Inconsistencias en el control de estudios
El denunciante calificó como una "grave irresponsabilidad institucional" el hecho de que en la Unidad Educativa Santa Inés coexistan de manera irregular tres registros de notas totalmente distintos: las calificaciones corregidas que aparecen reflejadas formalmente en el sistema nacional, las notas impresas en las boletas entregadas periódicamente a los representantes y los datos asentados en los legajos archivados en el plantel.
Santiago relató que, cuando su madre acudió a retirar las notas certificadas impresas desde el sistema, el documento reflejaba su promedio real de 19.25. No obstante, al percatarse de que el joven no fue incluido en el cuadro de honor de los diez mejores promedios de la institución, la encargada del departamento de Control de Estudios alegó que el plantel se rige por las notas de los legajos (las bajas) y presuntamente argumentó que las notas altas certificadas eran "falsas" y se habían entregado solo para conformar a la representante, una versión que la familia desmintió con firmeza.
Un expediente académico intachable
Para el estudiante, la alteración de sus datos carece de cualquier lógica técnica o pedagógica. Recordó que el propio director de la institución reconoció verbalmente ante las autoridades de la Zona Educativa que su rendimiento real es de 19 y 20 puntos. Debido a esta excelencia demostrada, Santiago fue seleccionado formalmente por el liceo para desempeñarse como facilitador académico en las áreas de Física, Química y Matemática, impartiendo conocimientos a otros alumnos en las jornadas de la mañana y de la tarde.
El joven argumentó que es imposible que un estudiante con un promedio de 11 o 15 puntos sea asignado por la directiva de un plantel para dictar cátedras científicas a sus propios compañeros, lo que a su juicio deja en evidencia el forjamiento de los documentos internos.
Ante el riesgo inminente de ver truncada su trayectoria estudiantil y sus opciones reales de optar a cupos universitarios prioritarios o asignación de becas de estudio, Santiago ratificó su llamado directo a la máxima autoridad del Ministerio de Educación. El denunciante alertó que los funcionarios locales tenían previsto enviar un informe al despacho ministerial asegurando falsamente que el caso ya había sido solucionado.
El bachiller concluyó su mensaje exigiendo una auditoría profunda, transparente y exhaustiva de los libros de actas del liceo valenciano. Aseguró contar con las probanzas físicas necesarias y con el testimonio de la comunidad docente y estudiantil, quienes están dispuestos a testificar sobre su comportamiento intachable y su esfuerzo sostenido. "Esto no me lo están regalando. Cada tarea y cada maqueta representa el sudor de mi mamá y mi propio esfuerzo", sentenció.
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