Operación militar en el Arco Minero de Venezuela deja al descubierto los lujos de las bandas criminales
La ostentosa finca de Humberto Martes, alias «Humbertico», uno de los principales cabecillas criminales de la zona minera del estado Bolívar, fue saqueada por la población civil tras una masiva operación del Ejército venezolano. El despliegue militar, ejecutado de forma conjunta con fuerzas de Estados Unidos, culminó con la muerte de «Niño Guerrero», el poderoso jefe máximo de la mega banda transnacional «Tren de Aragua», mientras que «Humbertico» logró darse a la fuga.
La propiedad de Martes, que se extiende sobre varias hectáreas en la localidad de Las Claritas, quedó completamente devastada. Una periodista de la AFP constató en el lugar el nivel de opulencia en el que vivía el líder criminal: la finca cuenta con mirador propio, sauna, discoteca al aire libre, perreras, caballerizas, un pequeño zoológico y una arena destinada a las peleas de gallos, una de las grandes aficiones del capo.
Tras la incursión de las fuerzas de seguridad, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) autorizó a los residentes locales a desvalijar el complejo antes de su destrucción. «El Sebin entró y le dijo a la población: ‘vengan y agarren todo, porque después esto lo quemamos'», relató una anciana de la zona bajo estricto anonimato.
El panorama actual en la propiedad es desolador. El suelo está cubierto de cristales rotos, las habitaciones lucen vacías con colchones destripados y puertas arrancadas. El ambiente está impregnado de un olor pestilente debido a los cadáveres de animales en descomposición en las zonas de cría. A pesar del desmantelamiento, algunos habitantes comenzaron a devolver voluntariamente parte de los bienes saqueados por temor a represalias.
El control de estas organizaciones criminales conocidas localmente como «sindicatos»genera opiniones divididas en una población históricamente abandonada por el Estado. Al más puro estilo de capos históricos como el colombiano Pablo Escobar, «Humbertico» construyó una base de apoyo social mediante la entrega de ayuda a los más necesitados y la imposición de un orden radical.
«Este hombre era una maravilla. Si alguien violaba o mataba, él se encargaba directo. No era el caos que hay hoy: ahora sí estamos sin ley aquí», afirmó la misma residente, asegurando que bajo el control del sindicato las zonas quedaban libres de la delincuencia común.
Sin embargo, no todos comparten esa visión. Otros habitantes de Las Claritas, resguardando su identidad, describieron los años de control de Martes como un «régimen de terror». Aunque los cabecillas hayan caído o huido, el miedo sigue latente entre la población.
La ofensiva militar responde a un giro estratégico y económico en Venezuela, país que posee las mayores reservas de crudo del mundo y vastos yacimientos de oro, diamantes, coltán y tierras raras. Gran parte de este territorio aurífero, concentrado en los 112 mil kilómetros cuadrados del Arco Minero, ha permanecido aislado y bajo el control de guerrillas y bandas armadas.
El asalto del Ejército coincide con la reciente aprobación de una nueva ley de minería en Venezuela impulsada bajo presión de Washington orientada a atraer inversiones privadas y extranjeras. La importancia de la operación fue confirmada el pasado viernes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien informó sobre la baja de «Niño Guerrero» en el ataque binacional, consolidando un golpe clave a las estructuras criminales que dominaban la minería ilegal en el sur de Venezuela.



Noticia al Día / Con información de Correo del Caroní