Para verlo en su total imponencia debes entrar por una callecita y, a pocos metros, te lo encuentras de frente. Está allí y, desde El Milagro no puede verse porque viejas casas y negocios lo ocultan. Se trata del Parque Residencial Habitat, está en la calle Oriente, esquina con La ciega, aquí, no en otro lugar, encuentras la raíz de Maracaibo.
Hasta las piedras cuentan historias. El lago a un paso con su brisa. La playa donde iban a lavar las primeras mujeres de la ciudad. Cuentan que allí estuvo el edificio Chumaceiro, familia prestigiosa, laboriosa, emprendedora que dio a Maracaibo esplendor, así como el siempre recordado alcalde, Fernando Chumaceiro, una figura con el maravilloso aroma de Café Imperial.
En La calle ciega y Oriente el sol parece despertar distinto, una claridad se extiende al horizonte que va revelando los vecindarios que son como un tapete de colores, olores, sabores y música. Conversando frente a sus casas encontramos a María López y Carolina García quienes cordiales se ufanan de hablar de su barriada, conscientes de saber que viven donde comenzó todo.
Marcelo Martínez interrumpe la distracción en la pantallita del celular, a su lado tres lindos gatitos, "esta es La Calle ciega que pertenece a Calle Carabobo, es decir, la punta donde comienza Maracaibo. Al fondo la Estación Principal de los bomberos. Cuenta de la lucha que siempre han tenido con el desagüe debido a que son tierras bajas y fangosas.
Cuando llueve sufren desbordes e inundaciones, expresa Martínez. E¡ntre las dificultades, saca tiempo para hablarnos que allí disfrutaban dos zulianos de arraigo y tradición: El Monumental Ricardo Aguirre y su padre.
JC






