En el corazón del sector Sabaneta, en la avenida 47A, en donde el sol marabino aprieta con vehemencia a sus ciudadanos, encontramos un hogar en donde el buen sabor y la sazón abundan. Néstor Gonzales, un hombre de 51 años de edad, demuestra una vez más ser la personificación del trabajo duro y la resiliencia.
La historia del señor Néstor es un testimonio de fortaleza y perseverancia. A su avanzada edad, cuenta con un modesto negocio familiar en su hogar, en donde ofrece a sus clientes un amplio repertorio en el área de desayunos, que se comprende desde arepas y panes hasta empanadas.




Antes de ambientar su hogar para la venta de desayunos, el señor Néstor aprendió el arte de la cocina desde los 7 años, en donde, en manos de su padre, conoció de primera mano el proceso de preparación, cocción y manejo de alimentos.



Anteriormente, en sus inicios, en el año 1989, contaba con un local en una zona cercana, pero debido a diversas circunstancias económicas, se vio obligado a cerrar las puertas de su primer negocio. Sin embargo, más allá de rendirse, el señor Néstor decidió seguir fiel a su sueño y ambientar su hogar para seguir ofreciendo sus deliciosas creaciones. Después de 23 años sin estar en el mercado laboral, reabre su negocio de desayunos desde la comodidad de su hogar. “Levanté aquí a mi familia y a mis cinco hijos, y aquí estamos, echándole pa’lante siempre”.
La jornada laboral de Tostadas Nestico comienza temprano, desde las cinco de la mañana que llegan sus trabajadoras para comenzar la producción del día, en donde se prepara la masa, las carnes y el inventario diario, hasta aproximadamente las 12 del mediodía. Trabajan de sol a sol, todos los días sin falta; hasta los domingos los encontrarán vendiendo y atendiendo con la mejor comida y atención. “Descansé durante 23 años, ahora voy a trabajar el resto de lo que me queda”, comenta con la jocosidad que identifica al marabino.



Una comida en donde el ingrediente secreto es el amor
El señor Néstor no solo vende desayunos, prepara desde el amor y la dedicación. A pesar de las dificultades, ha logrado cultivar una gran clientela que alaba sus preparaciones, y siempre terminan volviendo por más. En los días buenos, que suelen ser los fines de semana, la venta ha alcanzado hasta 400 y 500 piezas diarias, demostrando la calidad y la dedicación de su trabajo.
Con precios desde los 300 bolívares hasta los 6$, que comprenden desde los desayunos más sencillos hasta los platos más elaborados, el señor Néstor actualiza y reinventa constantemente su menú para siempre ofrecer un repertorio más variado. “Hay que ir metiendo mercancía poco a poco, hay que ver la economía de la persona, para que los que tenemos y los que no tenemos podamos comer”, cuenta Néstor con su característica voz ronca marcada por el arduo trabajo que ha atravesado.



Desde panes con jamón y queso, arepas de pollo y empanadas de diversas proteínas, Tostadas Nestico es mucho más que un negocio familiar; es un símbolo de resistencia en tiempos difíciles. La historia de Néstor González es un recordatorio de que, a pesar de las adversidades, la pasión y el trabajo duro pueden abrir caminos hacia el éxito y la felicidad. En cada bocado que ofrecen, hay una historia de amor, lucha y dedicación que resuena en el corazón de Maracaibo.
En el sector Sabaneta, calle 100 con avenida 47A, número de casa 100-81, y contactándose a través del 0424-6866409, o por su cuenta de Instagram como @ne.stor3428, Tostadas Nestico invita a toda la comunidad a probar sus sabrosos desayunos.
Noticia al Día / Salomé Espina y Mariangel Piña – Pasantes.