Jadriangel Montiel (Pasante)
“Mi esposo quedó ciego y agarré el volante para seguir la ruta de la vida”, relata con firmeza Maide Rivas, de 48 años, quien hoy es el motor económico de su hogar tras las secuelas que la pandemia dejó en su familia.

En el agitado tráfico que conecta la ruta Galerías – Lago Mall, en Maracaibo, esta joven conductora de transporte público destaca por la determinación de llevar el mando de la unidad que antes manejaba su compañero.

Su historia dio un giro dramático cuando el COVID-19 entró en el hogar y su esposo, Javier Rangel de 55 años sufrió complicaciones severas a causa del virus que terminaron arrebatándole la visión.
Al no poder él seguir trabajando, Maide no permitió que el miedo la frenara y con un acto de valentía, se "embraguetó", agarró el volante y se enfrentó al difícil trabajo de la calle para sacar a su familia adelante.

"Mucha gente se asombra al verme, pero yo les digo que el volante no tiene género cuando lo que sobra es amor y ganas de trabajar”, contó a Noticia al Día en un alto que hizo en la parada de la ruta donde trabaja.
Tras 18 años de unión, para ella lo más importante es que Javier sigue con vida y que, a pesar de los retos, el trabajo honesto es la clave para seguir avanzando.

Hoy, detrás del volante de esa unidad, no solo viajan pasajeros, sino la esperanza y el sustento de una familia que se negó a rendirse, transformando el oficio de su esposo en un testimonio de amor incondicional y resiliencia sobre el asfalto.
Noticia al Día / Pasante Mariángel Piña
Fotos: Jadriangel Montiel