El teatro, un arte milenario, ha evolucionado a lo largo del tiempo, cautivando a audiencias alrededor del mundo. Sin embargo, en el auge de la innovación tecnológica, ha surgido una nueva modalidad que transforma nuestra forma de experimentar esta expresión artística: el teatro virtual.
Hoy en día, jóvenes y adultos, impulsados por su creatividad, reinventan el teatro al crear nuevos guiones e incluso reinterpretan telenovelas casi olvidadas, pero que marcaron a una generación. Esta innovación genera interrogantes entre los aficionados a las artes escénicas: ¿representa el teatro virtual una amenaza para el teatro tradicional?
Arnaldo Pírela, director de la Escuela de Teatro Inés Laredo, de la Secretaría de Cultura de la Gobernación del Estado Zulia, sostiene que, más que una amenaza, el teatro virtual actúa como un aliado para la disciplina. Señala que esta modalidad surgió como respuesta a los avances tecnológicos y a la creciente necesidad de adaptarse a un mundo interconectado, un fenómeno que se acentuó durante la pandemia, cuando gran parte del entretenimiento se trasladó al ámbito en línea. No obstante, advierte que el teatro virtual no debe convertirse en un sustituto permanente del teatro tradicional.
Pírela, también profesor, conceptualiza el teatro como una manifestación artística que, durante milenios, ha sabido mantener su esencia. Es decir, para que exista el teatro, para que se dé la poiesis, es necesaria la acción en tiempo presente, y eso no ha variado a lo largo de la historia.
“El teatro, como todas las artes y el mundo, se ha visto abordado por la era de la tecnología, por ello han surgido modalidades con las que se ha reinventado la manera de hacer teatro. La virtualidad no creo que sea una competencia, pero sí nos exige utilizarla como una aliada para impulsar nuevos modos para el arte en general”, enfatizó el director de la escuela.
“Para que el teatro virtual se mantenga a la altura del teatro en convencional, debe establecer un contacto directo con el público, conectar y transmitir emociones, involucrar al espectador en la trama, lograr que lloren, rían, griten e incluso desarrollar herramientas que inciten al observador a desear ser el personaje que tanto anhela protagonizar”, recalcó Pírela.
Según él, esta conexión emocional es la esencia duradera del teatro tradicional, la cual se cultiva a través de una formación académica sólida. Pírela también opina que, si bien muchos jóvenes que actúan en las plataformas digitales poseen talento, es decir, un talento empírico, natural, espontáneo, este puede aprovecharse mucho más con las herramientas que ofrece el teatro como actividad artística y transformadora. “Es fundamental ampliar la capacitación y la rigurosidad artística entre estos jóvenes para que puedan desarrollar su potencial al máximo”.
En este sentido, resaltó la formación artística que promueve la Escuela de Teatro Inés Laredo, la cual se basa en la disciplina, la pasión y la preparación. “Estas tres herramientas son fundamentales para alcanzar el éxito”, afirmó.
La Escuela de Teatro Inés Laredo actualmente cuenta con 47 años de trayectoria, pilar en la formación de artistas, de donde han egresado docentes que hoy día gozan de reconocimiento nacional e internacional.
“Son actores, directores de agrupaciones y compañías de renombre, incluso hay profesores que dictan cátedra en nuestros programas regulares de formación como Educación de la Voz, Actuación, Análisis de textos, Expresión Corporal, entre otras. Son ellos prueba del impacto que ha tenido la institución, enfocada en impartir a sus alumnos conocimientos sobre el arte teatral, donde la creatividad reina y los valores del arte son inculcados en cada estudiante”, acotó Pírela.
Consciente de los retos que plantea el teatro virtual, la Escuela Inés Laredo ha implementado estrategias innovadoras para atraer a las nuevas generaciones. “Creamos lectura teatral, adaptamos obras literarias al lenguaje escénico y realizamos talleres de dramaturgia”, detalla Pírela. “Queremos que los jóvenes descubran la magia del teatro tradicional y se conviertan en los protagonistas del futuro”.
Por ello, Pírela hace hincapié en que, en un mundo cada vez más digitalizado, el teatro tradicional enfrenta el desafío de mantener su relevancia. La Escuela de Teatro Inés Laredo demuestra que la formación académica, la responsabilidad y la pasión son componentes poderosos para la convivencia, no la competencia, de la virtualidad tecnológica.
“Hoy contamos con clases, encuentros y talleres a través de plataformas. Sin embargo, el teatro tradicional seguirá siendo en presencia de público en un tiempo presente y finito, esto lo hace único e irrepetible, cada función o presentación sucede en un solo tiempo y espacio.
Finalmente, concluye que aún se mantiene vivo el legado de la epónima Profesora Inés Laredo, para quien la pedagogía teatral era un acto de amor, pasión y mucha responsabilidad.










Fotos. Andrea Guerrero
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