La quietud de Maracaibo durante un asueto, como el actual de Carnaval 2026, transforma el caos cotidiano en un escenario de introspección.
Mientras miles se desplazan hacia destinos sitios turísticos como la capital del país, playas de Falcón, Margarita, o visitar familiares en otros Estados, las calles que usualmente desbordan tráfico y prisa, van quedando sumergidas en un silencio que permite "escucharse sin distracciones".

El centro de Maracaibo sigue vivo pero poco a poco va disminuyendo el movimiento comercial formal e informal, y algunos vendedores eligen abrir sus negocios medio día y la Avenida Libertador, la Plaza Baralt y algunas adyacencias del casco central tienen menos movimiento comercial,

Igual situación persiste en las avenidas Bella Vista, Padilla, El Milagro, 5 de Julio, Doctor Portillo y una parte de la norte de Maracaibo. Pocos vehículos transitan por las calles y ni hablar de los transeúntes que brillan por su ausencia.
La ciudad vacías revela su arquitectura desnuda, recordando que lo que les da vida no son sus paredes, sino los momentos y vínculos compartidos de su gente que ahora han migrado temporalmente.
Noticia al Día/ Foto: Javier Sánchez