Por estos días cada calle, cada rincón del país está sublimado por la presencia de San José Greglorio Hernández, El Médico de los pobres, quien en pocos días será ascendido a los altes desde El Vaticano, esa atmósfera la encontramos en nuestros recorridos rutinarios por los lugares con historia, con memorias de Maracaibo.
Fuimos a prolongación de la C-2, entrada a la Facultad de Humanidades en busca de los recuerdos de Remates Maicaito, obra de Roberto Emilio Valbuena en el año de 1977. Ya del establecimiento solamente quedan los recuerdos. En los 90´ fue su auge, se convirtió en punto de referencia, los clientes se agolpaban, era la boutique de los pobres. Ropa para caballeros, damas y niños.
Ender Valbuena, médico, especialista en electrocirugía, hijo del dueño quien aún vive (un roble de 82 años), cuenta que su padre era buhonero frente a Selemar donde tuvo prosperidad, de manera que en la vía a Cujicito sus padres dispusieron de un galpón como depósito.
Sucedió que las personas iban al depósito en busca de mejores de precios. Así, ocurrió que la dirección era vía a Maicao, con el tiempo, le empezaron a llamar "Maicaito", es decir, un Maicao pequeñito.
Vestir un caballero
Había un personaje en el almacén, Luis Emilio Sandrea, un flaco elegante, según los caballeros de aquel etonces, especialistas en las tendencias del buen vestir. Era el encargado de los fluxes. Un mago porque con los presupuestos mas angostos, presentaba la gala para novios, graduados, quinceañero. No había distinción entre quien llevaba "la pinta" mas costosa de quien había resuelto con pocas monedas.
Maicaito es remembranza de una ciudad alegre, bulliciosa que no se borra y, aunque esos establecimientos ya no estén, nos queda su memoria.
JC






