El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó en Reino Unido en la madrugada de este miércoles para una segunda visita de Estado sin precedentes, en respuesta a una invitación recibida por el rey Carlos a principios de este año. Su estancia en Europa busca reforzar los lazos entre ambos países, pese a las discrepancias que sus líderes mantienen sobre Ucrania, Oriente Próximo, aranceles o el futuro de la alianza occidental.
Trump, acompañado por la primera dama, Melania, ha sido recibido en Londres por el embajador estadounidense, Warren Stephens, y por varios representantes del Gobierno británico. Posteriormente, el matrimonio ha sido trasladados a Winfield House, la residencia oficial de la diplomacia norteamericana, donde pasarán la noche.
La visita de dos días de Trump incluye paseos en carruajes tirados por caballos, guardias de honor y un banquete fastuoso en un castillo milenario, que combinará la diplomacia del siglo XXI con la pompa real. El miércoles será recibido por el rey Carlos III en el Castillo de Windsor y, al día siguiente, se reunirá con el primer ministro británico, Keir Starmer, en Chequers, la residencia de descanso del jefe del Ejecutivo británico. La primera visita de Estado de Trump al Reino Unido tuvo lugar en 2019, durante su primer mandato.
Esta misma voluntad de estrechar la cooperación se refleja en el pacto tecnológico de 42.000 millones de dólares que Gran Bretaña y Estados Unidos han acordado para conmemorar la visita de Trump. El acuerdo apuesta por impulsar sus vínculos en inteligencia artificial, computación cuántica y energía nuclear civil. Las principales empresas estadounidenses, lideradas por Microsoft, han prometido 31.000 millones de libras en inversiones en Inglaterra.
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Noticia al Día/Información de RTVE