Los equipos de rescate elevaron este lunes a 21 la cifra de fallecidos tras el devastador incendio que consumió el centro comercial Gul Plaza en Karachi durante el pasado fin de semana. Mientras las autoridades continúan las labores de búsqueda entre los escombros, la incertidumbre crece sobre el paradero de al menos 40 personas que permanecen desaparecidas.
El siniestro, que comenzó la noche del sábado, afectó a uno de los complejos comerciales más concurridos de la megalópolis paquistaní. El edificio, de tres plantas, albergaba unas 1.200 tiendas especializadas en cosméticos, ropa y plásticos. La naturaleza altamente inflamable de estas mercancías alimentó las llamas durante más de 24 horas, permitiendo que el fuego fuera sofocado apenas la noche del domingo.
Búsqueda entre escombros y peligro de colapso
Umar Raza, portavoz de la Fundación Edhi —la principal organización de emergencias del país—, confirmó que además de las víctimas mortales, se registran 20 heridos. Sin embargo, las cifras de desaparecidos varían: mientras los servicios de rescate estiman 40 personas extraviadas, fuentes policiales elevan la cifra a 60.
Las tareas de recuperación se desarrollan en condiciones de extremo peligro. Tras el colapso parcial de una sección del inmueble el domingo por la noche, el resto de la estructura presenta grietas profundas y amenaza con un derrumbe total, lo que obliga a los rescatistas a trabajar con cautela sobre una construcción virtualmente destruida.
Un problema estructural de seguridad
Aunque las causas del incendio aún están bajo investigación, la tragedia pone nuevamente de relieve la precariedad de la infraestructura en Karachi. Con más de 15 millones de habitantes, la ciudad es escenario frecuente de este tipo de siniestros debido a:
- Normativas laxas: La falta de supervisión en los protocolos de seguridad contra incendios.
- Instalaciones deficientes: El uso de cableado informal y defectuoso, conocido localmente como "arañas" de cables.
- Trampas mortales: La construcción de mercados informales que carecen de salidas de emergencia adecuadas.
Este incidente se suma a una preocupante serie de incendios en Pakistán. En 2024, siniestros similares arrasaron con cientos de puestos en Islamabad y Peshawar, evidenciando una crisis de seguridad urbana que, hasta la fecha, no ha sido frenada por las autoridades locales.
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