Miles de personas salieron a las calles de Italia en una huelga nacional convocada por la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), el sindicato más grande del país, para protestar enérgicamente contra el proyecto de ley de presupuestos del gobierno de 2026.
La huelga, que el sindicato CGIL estima que contó con la participación de aproximadamente el 61% de todos los trabajadores de los sectores público y privado, se produce días antes de que el presupuesto sea discutido y votado en el Parlamento.
La CGIL y otros sindicatos rechazan el presupuesto propuesto por el gobierno de la Primera Ministra Giorgia Meloni y su partido Hermanos de Italia.
Sostienen que el proyecto de ley "empeoraría las condiciones de vida y de trabajo de la gente" debido a un presunto sub financiamiento de áreas esenciales como la atención médica y la educación, mientras que, simultáneamente, se planean aumentos en el gasto de defensa.
Los sindicatos exigen una reorientación del gasto público para tomar medidas concretas para reforzar los salarios y las pensiones e invertir más en sanidad y educación.
Posturas ante la situación
En una manifestación en Florencia, el jefe de la CGIL, Maurizio Landini, afirmó categóricamente el descontento de la clase trabajadora:
"La mayoría de los trabajadores que mantienen este país en marcha no están de acuerdo y no aceptan el presupuesto de este gobierno. Hoy queda más claro que nunca que necesitamos un cambio."
El gobierno de Meloni ha defendido el presupuesto, indicando que ha sido "bien recibido por los mercados financieros y las agencias de calificación" argumentando que fortalece las finanzas públicas, mientras reduce los impuestos para los que ganan un salario medio.
Respecto a la huelga, la Primera Ministra Meloni y el Ministro de Transporte Matteo Salvini han intentado restablecerle importancia, rechazando al sindicato por convocar a la protesta, insinuando que fue organizada como una excusa para un fin de semana largo.
Noticia Al Dia / Con información de DW