El talento en el Zulia no se esconde, se lleva en las venas y explota cuando el corazón encuentra su verdadero norte. Esa es la historia de Noryen José Flores Bracho, un chamo de 24 años que encarna la fusión entre la ingeniería y el swing inconfundible de la zulianidad; bien lo decía el maestro Billo´s que los mejores cantantes estan en Maracaibo.
Ingeniero en Electrónica en mención Automatización y Control egresado de Urbe, es bilingüe y trabaja en linea de customer service, que en castellano sería algo así como servicio al cliente. Noryen se define con orgullo como maracucho e isleño, un nativo de la Isla de Toas que hoy experimenta una hermosa locura digital tras proponerse un reto batiendo récords: cantar una canción de la Súper Banda de Venezuela, Guaco, durante 27 días seguidos para ganarse el derecho de subir a la tarima en su próximo concierto en Maracaibo, precisamente el 27 de este mes.
La afición por la música le viene desde chiquitico en su natal Municipio Almirante Padilla, donde cursó primaria y secundaria. Creció rodeado de un potente entorno musical: su papá compone, sus primas morochas Shauny y Chery hicieron ruido en Las Sensacionales y Gaiteritos de Lucía, y es familia del reconocido cantor Neudo Reyes.
Aunque hoy su voz de tenor sorprende a todos, de niño su pasión era la percusión; fue tamborero de Los Zagalines e incluso ganó el premio a mejor tamborero en un festival comunitario a los 10 años. En la pandemia, movido por la curiosidad, aprendió solo a tocar cuatro y guitarra. Para 2020 comenzó a subir videos en TikTok, logrando que su versión de «Volver a casa» se fuera viral. Ese éxito llamó la atención del gran cantautor Jerry Sánchez, quien lo reclutó para Los Zagalines. En la audición, muerto de nervios, cantó a capela «Maracaibo tierra amada desde que de ti salí», ganándose una parada rotunda y fulminante seguida de : “ ya mijo dejalo así, Vos sois el que sois”.

La tía, el maestro de Toas y la evolución de una voz con cuerpo
Noryen no pasó por escuelas de canto al inicio; aprendió imitando los estilos de los artistas que admiraba. Sin embargo, su primer gran mentor fue Danilo Parra, «Bachaco», un cuatrista de la Isla de Toas. El día menos esperado, su tía al escucharlo cantar «Eres más» detectó de inmediato su afinación y capacidad para pasearse por los tonos. «Vos cantais», le dijo, y tras inscribirlo en un concurso de décimas con una pieza compuesta por el papá de Noryen sobre el transporte de antes, selló su destino.
Aferrado a la meta de seguir creciendo, desde hace un mes recibe clases con el maestro Aldemar Torres, quien vio sus videos y se puso a la orden para pulir su técnica. Torres descubrió que Noryen cantaba puramente de cabeza; bajo su tutela, el joven logró combinar la voz de pecho con la de cabeza, otorgándole a su registro de tenor una potencia y un cuerpo extraordinarios, complementados por un excelente registro grave. Cada video del reto ha servido como un riguroso ejercicio diario.
Al cumplirse los once días del desafío iniciado este mes, la respuesta del público ha sido un estallido orgánico de cariño: su cuenta pasó de 1200 a rozar los 4000 seguidores en un abrir y cerrar de ojos. El impacto ha sido tal que los mismísimos Elahim Mounicou y Frank Rojas le han lanzado puntas de complicidad en las redes, llegando Frank a comentarle que continúe con el reto si lo desea pero que vaya escogiendo la canción que desea cantar en vivo el día del espectáculo.
Al preguntarle si dejaría todo de lado si llega la llamada de Guaco, responde con total seguridad: «Por supuesto». Como fiel fanático de la época reciente de la banda, admira joyas como Triceratops, Archipiélago, Amazonas pero sus discos favoritos son Equus y Escultura. Aunque su canción predilecta es «Quisiera que pudieras», dice que de poder elegir que cantar, optaría por «Si mis paredes hablaran».
Retomar las pasiones para sanar el alma y abrazar el ahora
Detrás del brillo de los me gusta y las reproducciones, la música ha sido el salvavidas de Noryen en los momentos más oscuros. Hace tres años, el joven decidió congelar su faceta musical debido al duro golpe emocional que significó la pérdida de su tía, quien fue como una segunda madre para él. A principios de este mes, una nueva y compleja situación personal lo llevó a tocar fondo. Con la madurez de quien entiende que a veces es necesario estrellarse para valorar lo verdaderamente importante, decidió que la única forma de salir adelante era regresar a su centro y abrazar las cosas buenas que ama.
Para Noryen, reactivar la producción de videos y entregarse de lleno a los ensayos no representa una carga ni una búsqueda de aprobación externa; al contrario, es una terapia desestresante que le calma la vida y le reconforta el alma. Incluso asegura entre risas estar «ready» con el baile si le toca aprenderse las coreografías oficiales del frente guaquero.
Su historia es un testimonio viviente de resiliencia, y por ello deja una invitación abierta a la juventud: confiar ciegamente en lo que el corazón dicta como propósito, conectar con la esencia de lo que uno es y creer con fuerza en sí mismos. Perseguir los sueños con pasión es la herramienta más poderosa para disipar cualquier tormenta emocional y concentrarse, de manera positiva, en vivir el ahora porque como dice la canción Deja, de Amazonas: lo que es del cura va pa la iglesia.



Luis Miguel Flores Romero
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Noticia Al Día.