La dieta del venezolano ha mutado hacia alimentos económicos y densos en carbohidratos, desplazando casi las proteínas animales y los productos procesados. Los consumidores se han visto obligados a reducir porciones y hasta saltarse algunas comidas en un intento por estirar su presupuesto familiar.

En la Venezuela de 2026, la prioridad es la saciedad al menor costo posible. La brecha entre los salarios y una canasta alimentaria que ya supera los $650 en varias regiones ha forzado este cambio. Hoy, el plato nacional lo dominan la yuca, el arroz, la harina de maíz, las pastas y los granos, dejando a la dieta sumida en la monotonía y la carencia de nutrientes esenciales.
El auge de los tubérculos y los sustitutos

Ante el incremento de la harina de maíz precocida, la yuca (sancochada o frita) se ha erigido como el pilar fundamental para "dar volumen" a la ingesta diaria. Su consumo, junto al del plátano, el topocho, la batata y el ñame, ha crecido exponencialmente.
En contraste, la carne roja y el pollo son hoy productos de lujo, sustituidos por sardinas, mortadela y en los sectores más vulnerables, por carcasa, patas, huesos o el menudeo de pollo para dar sabor a las sopas.

Esta transformación gastronómica no solo ha cambiado el sabor del fogón local, sino que afecta a buena parte de la población que compra "al detal" en mercados populares.
Estrategias de supervivencia
Un sondeo realizado en el centro de Maracaibo y el mercado Las Pulgas revela la ingeniería financiera de los ciudadanos. Maritza Reyes, quien realizaba compras junto a su vecina Graciela Mavárez, aseguró que en su hogar ha optado por hacer solo dos comidas "buenas" al día para rendir el dinero.

Por su parte, Nerio Méndez y su esposa, explican que han abandonado los abastos del barrio. "Comprar en estas tiendas es más caro porque no usan el dólar oficial; preferimos caminar y comparar precios", señalan. En la misma línea, Josefa Torres comentó a Noticia al Día que la reducción de las porciones es la única vía para que el alimento alcance para todo el grupo familiar: "No es dejar de alimentarse, es comer menos cantidad y rendir".

Para el consumidor promedio, el arroz y la pasta siguen siendo los acompañantes predilectos por su rendimiento. Mientras tanto, los granos —caraotas y lentejas— se han consolidado como la principal fuente de proteína, desplazando definitivamente a la res en el menú diario del venezolano.

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