El hijo pródigo volvió a casa, aunque el destino le negó el final perfecto. Tras más de dos meses de ausencia por lesión, Stephen Curry regresó a las canchas este domingo demostrando que su talento permanece intacto.
El base de los Golden State Warriors firmó una actuación eléctrica de 29 puntos en apenas 26 minutos, liderando una ofensiva que había lucido huérfana sin su capitán desde finales de enero.
Recibido con una ovación ensordecedora en el Chase Center, Curry devolvió de inmediato la competitividad a un equipo que ha sufrido para mantenerse a flote durante su baja.
Sin embargo, la épica del regreso se vio truncada en los segundos finales. El pívot de los Houston Rockets, Alperen Sengun, asumió el protagonismo al anotar la canasta definitiva a falta de 11 segundos, sellando la derrota de los locales.
Curry tuvo en sus manos la oportunidad de firmar el guion soñado, pero su intento de triple sobre la bocina no encontró el aro. A pesar del resultado adverso, el mensaje para la NBA es contundente: con su estrella de vuelta, los Warriors vuelven a ser un contendiente peligroso en el tramo más exigente de la temporada, donde cada victoria es vital para los puestos de postemporada.
