Tras dos caídas consecutivas, el actual campeón de la NBA, Thunder de Oklahoma City, recuperó la sonrisa en el marcador al vencer por 104 a 95 a Pelicans de New Orleans. Sin embargo, el resultado pasó a segundo plano ante una serie de altercados físicos que transformaron el último cuarto.
Desde el salto inicial, el ambiente en Oklahoma presagiaba tormenta. El juego físico rozó el límite del reglamento durante todo el encuentro, pero la mecha terminó de encenderse en los instantes finales, cuando la competitividad mutó en hostilidad abierta.
El primer episodio de violencia estalló a falta de 1′ 18″ para el cierre. Durante una reposición lateral, Jaylin Williams (OKC) y Saddiq Bey (New Orleans) se enzarzaron en un forcejeo previo a que el balón entrara en juego. Lo que comenzó como un roce defensivo escaló rápidamente a empujones y un intercambio verbal que obligó a los cuerpos técnicos y suplentes a intervenir de urgencia para evitar que la situación pasara a mayores.
Cuando parecía que la calma regresaría para el cierre reglamentario, el conflicto volvió a estallar. Con la chicharra final de fondo y la victoria de OKC ya sentenciada por nueve puntos, Luguentz Dort cometió una falta evitable sobre el joven Jeremiah Fears.
Fears, lejos de amilanarse ante el jugador del equipo campeón, reaccionó de inmediato encarando a Dort. El escolta del Thunder respondió con un empujón violento, desatando una segunda gresca que superó en intensidad a la anterior. La imagen final del partido no fue la de los jugadores saludándose, sino la de los planteles intentando contener la furia de sus compañeros.
El dato: La tensión no terminó en la duela. Tras el encuentro, Jeremiah Fears encendió las redes sociales al comentar una publicación sobre el incidente con un desafiante: "Muy blando, ¿eh?", acompañado de emojis de burla.
Este triunfo le devuelve el aire a Oklahoma City en la tabla, pero deja abierta una rivalidad que promete chispas en sus próximos enfrentamientos de la Conferencia Oeste.
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