Apenas doce horas después de la dolorosa caída en la Final de la Uefa Champions League ante el Paris Saint-Germain en Budapest, el Arsenal demostró que las penas con gloria son menos.
En una muestra descomunal de fidelidad, una marea rojiblanca estimada en más de un millón de aficionados tomó las calles del norte de Londres para festejar por todo lo alto la consecución del título de la Premier League 2025/2026, una corona liguera que el club no levantaba desde hacía 22 años.
Desde las 8:00 de la mañana, los seguidores gunners invadieron las inmediaciones del Emirates Stadium y Finsbury Park, colapsando incluso las conexiones de internet debido a la masiva concentración de personas, calificada por la Policía Metropolitana como la rúa más grande jamás registrada en la historia de la capital británica.
Cualquier atisbo de tristeza por lo sucedido en territorio húngaro se disipó cuando aparecieron los cuatro autobuses descapotables adornados con la palabra «CHAMPIONS» en letras doradas. Lejos de lucir cabizbajos, los futbolistas lideraron un festejo eufórico. William Saliba y Declan Rice presidieron el vehículo principal, acompañados por el capitán Martin Ødegaard, Kai Havertz y el sueco Viktor Gyökeres, quienes llevaron la voz cantante de las celebraciones.
A la fiesta del primer equipo masculino se unieron, en los tres autobuses restantes, las integrantes del plantel femenino del Arsenal, quienes compartieron el desfile con su propia afición para festejar el título de la Fifa Women’s Champions Cup obtenido esta misma temporada.
Los cánticos habituales resonaron en bucle por todo el barrio liguero, alternando dedicatorias para Mikel Arteta y sus dirigidos con las tradicionales burlas hacia sus rivales del Tottenham e incluso hacia el delantero del Manchester City, Erling Haaland. Con micrófono en mano, el estratega español Mikel Arteta se rindió ante la espectacular respuesta del público: «¡Esto es para vosotros, aficionados del Arsenal!».
La paciencia del proyecto, según el técnico, ha valido completamente la pena tras más de dos décadas de sequía liguera.Por su parte, un emocionado Declan Rice aprovechó el momento para mandar un contundente mensaje tras los cuestionamientos europeos: «Nos señalaban y se reían, pero ahora ya no se ríen. Me encanta este club y me encanta este entrenador. Es increíble la alegría que podemos dar a la gente. El año que viene vamos a por mucho más, así que o te sumas o te quedas fuera».
Los festejos, que discurrieron bajo un sol radiante y sin incidentes de gravedad a pesar de la histórica aglomeración, se trasladaron posteriormente al interior del Emirates Stadium, donde la plantilla y el cuerpo técnico darán cierre a la histórica campaña con una celebración privada.
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