El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunió ayer lunes (26 de enero de 2026) en el Palacio de Planalto con el mandatario de la Fifa, Gianni Infantino, para formalizar un ambicioso objetivo deportivo: que Brasil sea la sede del Mundial de Clubes 2029.
Este encuentro no fue solo una formalidad diplomática; contó con la presencia de figuras clave como el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Samir Xaud, y el actual seleccionador de la "Canarinha", Carlo Ancelotti.
El Mundial Femenino 2027 como prioridad: Aunque el Mundial de Clubes fue el "gran pedido", el tema oficial fue la organización del Mundial Femenino 2027, que se celebrará en Brasil. Infantino aseguró que será "el mejor de la historia", destacando que el país ya tiene la infraestructura necesaria (estadios, hoteles y aeropuertos).
La apuesta por 2029: Tras bambalinas, la CBF y el gobierno de Lula plantearon oficialmente su interés por recibir el nuevo formato del Mundial de Clubes (de 32 equipos). Samir Xaud confirmó que, aunque no se ha lanzado una campaña formal, Brasil presentará su candidatura en los próximos meses.
La respuesta de la Fifa: Según fuentes de la CBF, Infantino recibió la propuesta con una sonrisa y calificó la posibilidad como "totalmente posible", aunque públicamente evitó dar una confirmación directa para mantener la neutralidad del proceso de licitación.
Competencia internacional: Brasil no está solo en la carrera. Se rumorea que España, Marruecos y Qatar también tienen interés en albergar el torneo en 2029.
"Creemos que Brasil está en condiciones de recibir este evento grandioso. Eso requiere muchas conversaciones, pero Brasil sí presentará su candidatura". — Samir Xaud, presidente de la CBF.
Brasil corre con ventaja por tres razones principales:
Infraestructura lista: No necesitan grandes inversiones en estadios tras el legado de 2014 y la preparación para 2027.
Apoyo Político: La presencia de Lula en la reunión garantiza el respaldo gubernamental y las garantías financieras que exige la Fifa.
Dominio deportivo: Con los clubes brasileños dominando la Copa Libertadores en los últimos años, el país tiene un argumento cultural y de mercado muy potente para traer el torneo a Sudamérica.
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