Suns de Phoenix firmó la mayor hazaña de su curso al derrotar al Thunder de Oklahoma City, convirtiéndose en apenas el cuarto equipo capaz de vencer al líder de la competición en lo que va de año.
El inicio del encuentro pareció dar la razón a los escépticos. Thunder impuso su ritmo, castigando a Phoenix hasta distanciarse por 18 puntos en el segundo cuarto.
Sin embargo, lejos de desmoronarse, Suns sacaron a relucir la identidad defensiva que los mantiene en puestos de play-in: ritmo bajo, agresividad sobre el balón y una muralla que secó por completo las transiciones de Shai Gilgeous-Alexander y compañía.
Un parcial de 11-0 antes del descanso ajustó el marcador (42-49), y apenas iniciada la segunda mitad, el partido ya era una batalla de trincheras igualada que se decidió en un último cuarto de infarto.
Aunque la narrativa de la reconstrucción sugería un año de transición, jugadores como Jordan Goodwin (26 puntos) y Dillon Brooks (22 puntos) se rebelaron contra el guion. Ambos asumieron el peso ofensivo en el tramo final, anotando 25 de los 34 puntos de Phoenix en el último periodo, manteniendo al equipo con vida cuando el balón más quemaba
Pero el destino tenía reservado el foco principal para Devin Booker. A pesar de firmar su peor año desde el perímetro (29,2%) y llegar al último segundo con un 0/3 en triples, la estrella de Suns no dudó.
Con el rostro estoico y la marca encima de dos especialistas defensivos como Lu Dort y Alex Caruso, Booker clavó un game-winner frontal que desató la locura en el Footprint Center.
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