El español y número uno del mundo derrotó a al alemán Alexander Zverev en cinco sets tras cinco horas y media de drama físico y tensión.
En una de esas noches que quedan grabadas en la memoria del Melbourne Park, tras cinco horas y 30 minutos de un combate extenuante, el murciano venció a Alexander Zverev con parciales de 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5, sellando su pase a la final del Australian Open 2026.
Tras un primer set decidido por un quiebre estratégico, el español parecía encarrilar la noche al remontar un 2-5 en el segundo parcial y llevárselo en el tiebreak. Sin embargo, lo que parecía una victoria en sets corridos se transformó en un calvario físico.
Con dos sets de ventaja, el cuerpo del murciano empezó a dar señales de alarma. Molestias evidentes en su pierna derecha y un episodio de náuseas —captado por los micrófonos de la transmisión— pusieron en jaque su estabilidad. "He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo", confesó Alcaraz a su equipo en un momento de máxima vulnerabilidad. Zverev, implacable, aprovechó la merma física de su rival para forzar dos desempates consecutivos y llevar el duelo al quinto set.
La estadística dictaba que Alcaraz nunca pierde tras ganar los dos primeros sets, pero la realidad en la pista decía lo contrario cuando Zverev sacó para partido con 5-4 en el set definitivo. Fue ahí donde emergió la figura del campeón. El español recuperó el quiebre de inmediato y encadenó tres juegos magistrales para cerrar una victoria que lo sitúa en su octava final de Grand Slam a los 22 años.
El encuentro no estuvo exento de controversia. Alexander Zverev estalló contra el juez de silla por la duración de las asistencias médicas recibidas por Alcaraz, sugiriendo un trato preferencial hacia las nuevas figuras del circuito. "Es increíble que le traten los calambres. Se supone que no se puede pedir atención médica por eso. Están protegiendo a estos dos chicos (Alcaraz y Sinner) todo el tiempo”, disparó el alemán durante el juego.
Tras el encuentro, con las pulsaciones más bajas, Zverev prefirió matizar sus palabras y destacar el nivel del espectáculo: "No quiero que ese sea el tema cuando ha sido una de las mejores batallas en la historia de este torneo".
Carlos Alcaraz tiene ahora una cita con el destino. Si el domingo logra superar a Novak Djokovic (quien despachó a Jannik Sinner en la otra semifinal), el español completará el Career Grand Slam, uniéndose al selecto grupo de leyendas que han conquistado los cuatro grandes.
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