Durante décadas se ha creído que la felicidad formaba una “U” a lo largo de la vida, pero nuevas investigaciones muestran que los jóvenes enfrentan hoy un pico de malestar sin precedentes.

La psicología y la sociología sostenían una idea sencilla y reconfortante: la felicidad forma una “U” a lo largo de la vida. Según este patrón, los más jóvenes disfrutan de un alto bienestar emocional, que disminuye durante la mediana edad, cuando las responsabilidades se acumulan y las presiones laborales y familiares pesan sobre la vida cotidiana. Luego, al llegar a la madurez, la felicidad repuntaría, acompañada de estabilidad, perspectiva y aceptación.
Hoy, muchos jóvenes enfrentan cargas y desafíos de la adultez temprana que comienzan antes de lo esperado y exceden su capacidad de afrontamiento. Las preocupaciones económicas y laborales, la presión de las redes sociales y un entorno social incierto están transformando radicalmente la experiencia vital de quienes tienen entre 20 y 30 años.

La juventud representaba el segmento más dinámico del país, con una tendencia natural a quedarse para desarrollar su vida profesional, sin embargo en la actualidad existe una disminución crítica de entre 15 y 29 años de más de un millón de jóvenes menos debido a la migración. El 51% de quienes han emigrado recientemente pertenecen a este rango de edad. Se tendía a una maduración más rápida en términos de formar familias temprano.

La diferencia entre la juventud de "ayer" y la de "hoy" en Venezuela está marcada principalmente por la transición de una época de estabilidad relativa hacia una realidad de crisis prolongada, migración masiva y transformación digital acelerada.
Expertos en la matera coinciden en que el trabajo ha dejado de ser un factor protector sólido para la salud emocional, generando incertidumbre y malestar incluso entre quienes están empleados.
Con el auge de las redes sociales la presión hacia este sector de la población se ha incrementado. La búsqueda de validación (likes), la comparación de vidas "perfectas" y el ciberacoso incrementan la ansiedad, depresión y la fatiga emocional. Las redes sociales crean una presión constante para alcanzar una imagen de perfección, mostrando imágenes y momentos destacados que establecen expectativas irreales sobre la vida y la apariencia física.

Unido a ello, la falta de contacto físico real y la soledad no elegida en la era digital generan problemas de salud física y mental., según coinciden los psicólogos., se observa un aumento de la dependencia a los dispositivos y paradójicamente un mayor aislamiento afectando la autoimagen y autoestima de los jóvenes.
Madurez temprana
En los tiempos de la abuela se maduraba más rápido, con hitos como matrimonio e hijos a temprana edad. En estos momentos la adolescencia y la juventud se extienden, retrasando la formación de hogares propios debido a la inestabilidad. Se enfrentan a desafíos únicos como uno de los mayores índices de embarazo adolescente en la región y la necesidad de reinventarse constantemente ante un panorama incierto.

Las generaciones actuales experimentan un adelanto en la pubertad y un envejecimiento más temprano debido a factores ambientales y alimenticios. Estudios de neurociencia de la Universidad de Cambridge indican que el cerebro sigue en fase de desarrollo hasta principios de los 30, concluyendo que la adolescencia puede extenderse hasta los 32 años.
Muchos jóvenes tardan más en independizarse económicamente, casarse o tener hijos, lo que a menudo se asocia con una madurez emocional o social más tardía.
Estudios indican que, aunque se cuidan más la piel y la apariencia, existe la paradoja de que los jóvenes actuales envejecen biológicamente más rápido o tienen peor condición física que sus padres a la misma edad, debido a hábitos de vida y estrés.
El desarrollo tecnológico y conectividad
Años atrás, la comunicación era analógica y las oportunidades de formación dependían de medios tradicionales. A la fecha la juventud está más conectada, utilizando redes sociales y herramientas digitales para el activismo, la información y el trabajo.
La participación política era más institucional y, a veces, menos frecuente en sectores estudiantiles, en la actualidad la juventud se encuentra en la primera línea de manifestaciones y reclamos políticos, buscando un cambio ante la falta de futuro.
Noticia al Día- IA/ Foto: Cortesía