Hoy se cumplen 34 años del fallecimiento del astro del rock and roll Freddie Mercury. Cantante, compositor, productor de discos británico y vocalista principal de la banda de rock Queen. Considerado como uno de los mejores cantantes en la historia de la música rock, era conocido por su extravagante personalidad en el escenario y su rango vocal de cuatro octavas.

Mercury desafió las convenciones de un líder de rock, con su estilo altamente teatral influyendo en la dirección artística de Queen. Oriundo de Zanzíbar de padres parsi-indios, asistió a internados de estilo inglés en la India desde los ocho años y regresó a Zanzíbar después de la escuela secundaria.
En 1964, su familia huyó de la Revolución de Zanzíbar y se mudó a Middlesex, Inglaterra. Después de haber estudiado y escrito música durante años, formó Queen en 1970 con el guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor. Mercury escribió numerosos éxitos para Queen, incluyendo “Killer Queen”, “Bohemian Rhapsody”, “Somebody to Love”, “We Are the Champions”, “Don’t Stop Me Now” y “Crazy Little Thing Called Love”.
Conocido por sus carismáticas actuaciones en el escenario lo vieron a menudo interactuar con la audiencia. Desgraciadamente la estrella de Freddie se apagó prematuramente el 24 de noviembre de 1991 a los 45 años debido a complicaciones del Sida. Confirmó el día antes de su muerte que había contraído la enfermedad, habiendo sido diagnosticado en 1987.
Mercury había continuado grabando con Queen después de su diagnóstico, y apareció póstumamente en el último álbum de la banda, Made in Heaven (1995). En 1992, su concierto homenaje se celebró en el estadio de Wembley. Su carrera con Queen fue dramatizada en la película biográfica Bohemian Rhapsody de 2018. Hoy siempre “Killer Queen”.
La muerte de Diego Rivera
Diego Rivera, fue un pintor mexicano emblemático del muralismo y un activo militante comunista e indigenista. Su obra y su vida pública lo convirtieron en una voz imprescindible en la defensa de los derechos sociales, laborales y sindicales de la clase trabajadora.
A los seis años se instaló con su familia en la Ciudad de México y, a los once, ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes de San Carlos. Abandonó la institución en 1902 por desacuerdo con la enseñanza y comenzó a recorrer el país buscando paisajes, influido por José María Velasco y por el taller de José Guadalupe Posada.
A los 22 años logró su primera muestra importante y consiguió una beca para estudiar en Madrid; luego viajó por Europa y se afincó en París en 1911. En los años siguientes combinó estadías en México con estancias europeas, profundizando en técnicas murales y en una visión humanista que marcaría su producción posterior.
Muralismo y compromiso social
Diego Rivera regresó a México en 1921 durante el gobierno de Álvaro Obregón, estudió arte prehispánico y reunió una colección que hoy forma parte del Museo Anahuacalli. Junto a Siqueiros y Orozco impulsó el Sindicato de Pintores y ejecutó frescos en edificios públicos que dieron forma a su lenguaje visual nacionalista y celebraron la historia popular.
Desde los años veinte su obra incorporó una mirada sindical y comunista: convirtió a campesinos, obreros y soldados en protagonistas, casi siempre presentados con rasgos indígenas y atuendo revolucionario. Historiadores llegaron a describir la pintura mural como una “gran biblia”, una historia visual pensada para comunicar al pueblo analfabeto mayoritario.
Junto a Orozco y Siqueiros impulsó lo que se llamó el Renacimiento Mexicano: una vanguardia que reivindicó las raíces indígenas, al campesino y al mestizo como ejes de la identidad nacional. Ese discurso artístico, promovido por los gobiernos posrevolucionarios, alimentó la narración oficial sobre la Revolución y la justicia social.

El Legado y sus últimos años
La muerte de Frida Kahlo en 1954 lo dejó devastado; al año siguiente recibió un diagnóstico de cáncer pero siguió activo. “Quería que mis pinturas reflejaran la vida social de México tal como yo la veía, y mediante mi visión de la verdad mostrar a las masas un esquema del futuro”. Murió el 24 de noviembre de 1957.
La historia de amor de Frida y Diego tuvo iguales dosis de tormento y pasión. Lo prueban sus dos matrimonios (1929-1939 y 1940-1954); en ambas ocasiones se dieron permiso para relaciones extramaritales.
Aunque la mayor prueba de lealtad que se profesaron ocurrió durante el año en que estuvieron divorciados. Lo demuestran las cartas que el muralista y la pintora intercambiaron sus estadías en México, Nueva York o París.
Fueron expuestas en 2016 por la Casa Estudio de Frida y Diego, en Ciudad de México, en la exhibición Correspondencias, que incluyó las que Diego Rivera enviaba a sus dos grandes musas: Dolores del Río y María Félix.
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Noticia al Día/Con información de RRSS/RadioMitre/Agencias