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Un 21 de septiembre nació La «Negra Matea»: la guía de Simón Bolívar

Los artículos 43, 44, 45, 46, 49 y 55 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establecen el derecho a la vida (inviolable y sin pena de muerte), la inviolabilidad de la libertad personal, la prohibición de la desaparición forzada, el derecho a la integridad física y moral, el derecho al debido proceso, y el derecho a la protección por parte del Estado en materia de seguridad ciudadana, respectivamente. Aquí se detallan los contenidos de cada artículo solicitado: Artículo 43 (Derecho a la vida): Este artículo declara que el derecho a la vida es inviolable y que ninguna ley puede establecer la pena de muerte, ni ninguna autoridad aplicarla. Artículo 44 (Libertad personal): Establece que la libertad personal es inviolable y que toda persona tiene derecho a la libertad y seguridad personal. Artículo 45 (Prohibición de la desaparición forzada): Prohíbe a las autoridades públicas, incluso en estados de emergencia, practicar, permitir o tolerar la desaparición forzada de personas. Artículo 46 (Integridad personal): Reconoce el derecho de toda persona a que se respete su integridad física, psíquica y moral. Artículo 49 (Debido proceso): Este artículo establece que el debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas. Artículo 55 (Protección ciudadana): Garantiza el derecho de toda persona a la protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad ciudadana frente a amenazas a su integridad física, propiedad y derechos.

La Negra Matea, hija y nieta de esclavos, nacida el 21 de septiembre del año de 1773, hace 248 años, al sur de San José de Tiznado, estado Guárico; era un pequeño pueblo ubicado en pleno corazón de Venezuela, allí, donde se encontraba el Hato El Totumo, propiedad de Don Juan Vicente de Bolívar y Ponte, padre de nuestro Libertador.

Al igual que el resto de los esclavos, llevaba el apellido de su dueño. Matea se encargó de los quehaceres de la hacienda, de cuidar y encargarse de Simoncito, contarle cuentos, leyendas y divertirlo con algunos juegos de la época.

Matea Bolívar apenas era 10 años mayor que Simón.

La Negra Matea vivió entre la hacienda El Totumo y la residencia caraqueña de los Bolívar. Desde muy niña trabajó como aya de los Bolívar más pequeños. Fue ella quien lo llevó en sus brazos hasta la pila bautismal; y junto con la negra Hipólita, cuidó y dio amor al niño Simón. Ambas fueron muy queridas y recordadas por el Libertador en cartas posteriores.

Al morir Doña Maria Concepción Palacios, en 1792, Matea fue asignada a Maria Antonia Bolívar, hermana de Simón, de esta manera se encargó de las nuevas generaciones Bolívar.

“Duélmete mi niño/ Mi niño Simón/ que allá viene el coco/ con un carrerón/ Mira que tu mae/ con sus hermanitos/ Salió a San Mateo/ Salió tempranito/ Duélmete Simón/ de mi corazón/ Te doy mazamorra/ también papelón/ Tú sí eres inquieto/ Mi niño por Dios/ Arroró mi niño/ arroró mi sooó/ Duélmete mi niño/ mi niño Simón”. Se decía que así le cantaba a Simón Bolívar en su infancia la Negra Matea.

Años después, cuando Simón regresó de Europa casado con Maria Teresa Rodríguez del Toro, se llevó a la Negra Matea de vuelta a San Mateo. En esa misma hacienda, lloraron juntos la muerte de Maria Teresa, quien fue victima de la fiebre amarilla.

Debido a las persecuciones de los españoles, tuvo que huir con Maria Antonia a La Habana, donde se quedaron hasta 1823.

El 28 de Octubre de 1876, Matea fue invitada a asistir al traslado de los restos de Bolívar desde la Catedral de Caracas hasta el Panteón Nacional. El mismo Antonio Guzmán Blanco, el presidente, en ese entonces, de Venezuela la llevó del brazo y al acercarse al monumento exclamó con dolor: “¡Hijo mío, hijo mío!”.

El 29 de Marzo de 1886, muere en Caracas y sus restos reposan en la cripta de los Bolívar, en la capilla de la Santísima Trinidad, en la Catedral de Caracas.

Noticia al Día/ Radio Mundial.

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