Jueves 12 de febrero de 2026
Cultura

El curriculum de Antonio José de Sucre

En el orden militar va desde cadete en 1808 hasta General
en Jefe, Comandante General y Gran Mariscal en 1824, in-
cluyendo Ministro de Marina y Guerra en 1820. En lo polí-
tico-administrativo empieza por Gobernador de la plaza de
la antigua Guayana y Comandante General del Bajo Orinoco
en 1817

El curriculum de Antonio José de Sucre
En la vida de este importante personaje llama la atención lo que consideramos un curriculum increíble. Sorprende, en efecto, que a los treinta y cinco años él hubiera agotado y culminado todas las excelencias del deber, recibido to- dos los honores y desempeñado todas las responsabilidades máximas que hay en nuestras naciones. En el orden militar va desde cadete en 1808 hasta General en Jefe, Comandante General y Gran Mariscal en 1824, in- cluyendo Ministro de Marina y Guerra en 1820. En lo polí- tico-administrativo empieza por Gobernador de la plaza de la antigua Guayana y Comandante General del Bajo Orinoco en 1817 hasta Presidente fundador de la República de Bo- livia en 1826, pasando por Intendente del departamento de Quito en 1822. En el Poder Legislativo fue Diputado (ele- cto con menos de la edad requerida) en 1819, Senador por el departamento de Orinoco en 1822, y Presidente del Con- greso Grancolombiano en 1830. En la diplomacia, Sucre de veinticinco años fue Comisiona- do para concertar el Armisticio y el Tratado de Regulari- zación de la Guerra en 1820; plenipotenciario extraordi- nario ante Quito en 1821; lleva facultades totales diplo- máticas y de fuerza de Colombia al Perú en 1823, y se le expide credencial amplia para tratar con los gobiernos de Chile y Buenos Aires. En la rama judicial si no fue juez ni perteneció a nin- gún tribunal, le cabe el mérito de haber creado e insta- lado la Corte Suprema de Justicia en Cuenca 1822 y la Cor- te Superior de Justicia Boliviana de 1826. Por último, pa- ra redondear su eximia personalidad, en la esfera máxima de la cultura se ocupa de las universidades de Bolivia en 1825, y aunque no fue periodista auspicia y funda órganos de prensa. Nada quedó fuera. A la edad en que muchos están comenzando, Sucre terminaba con brillo envidiable su carrera que en brevísimo lapso, precoz y aceleradamente, lo hizo hombre realizado a caba- lidad en todos los ramos del servicio patriótico.
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Según el libro De mi propia mano: "En la vida de este importante personaje llama la atención
lo que consideramos un curriculum increíble. Sorprende, en
efecto, que a los treinta y cinco años él hubiera agotado
y culminado todas las excelencias del deber, recibido to-
dos los honores y desempeñado todas las responsabilidades
máximas que hay en nuestras naciones.

En el orden militar va desde cadete en 1808 hasta General
en Jefe, Comandante General y Gran Mariscal en 1824, in-
cluyendo Ministro de Marina y Guerra en 1820. En lo polí-
tico-administrativo empieza por Gobernador de la plaza de
la antigua Guayana y Comandante General del Bajo Orinoco
en 1817 hasta Presidente fundador de la República de Bo-
livia en 1826, pasando por Intendente del departamento de
Quito en 1822. En el Poder Legislativo fue Diputado (ele-
cto con menos de la edad requerida) en 1819, Senador por
el departamento de Orinoco en 1822, y Presidente del Con-
greso Grancolombiano en 1830.

En la diplomacia, Sucre de veinticinco años fue Comisiona-
do para concertar el Armisticio y el Tratado de Regulari-
zación de la Guerra en 1820; plenipotenciario extraordi-
nario ante Quito en 1821; lleva facultades totales diplo-
máticas y de fuerza de Colombia al Perú en 1823, y se le
expide credencial amplia para tratar con los gobiernos de
Chile y Buenos Aires.

En la rama judicial si no fue juez ni perteneció a nin-
gún tribunal, le cabe el mérito de haber creado e insta-
lado la Corte Suprema de Justicia en Cuenca 1822 y la Cor-
te Superior de Justicia Boliviana de 1826. Por último, pa-
ra redondear su eximia personalidad, en la esfera máxima
de la cultura se ocupa de las universidades de Bolivia en
1825, y aunque no fue periodista auspicia y funda órganos
de prensa. Nada quedó fuera.

A la edad en que muchos están comenzando, Sucre terminaba
con brillo envidiable su carrera que en brevísimo lapso,
precoz y aceleradamente, lo hizo hombre realizado a caba-
lidad en todos los ramos del servicio patriótico.

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