Según el libro De mi propia mano: "En la vida de este importante personaje llama la atención
lo que consideramos un curriculum increíble. Sorprende, en
efecto, que a los treinta y cinco años él hubiera agotado
y culminado todas las excelencias del deber, recibido to-
dos los honores y desempeñado todas las responsabilidades
máximas que hay en nuestras naciones.
En el orden militar va desde cadete en 1808 hasta General
en Jefe, Comandante General y Gran Mariscal en 1824, in-
cluyendo Ministro de Marina y Guerra en 1820. En lo polí-
tico-administrativo empieza por Gobernador de la plaza de
la antigua Guayana y Comandante General del Bajo Orinoco
en 1817 hasta Presidente fundador de la República de Bo-
livia en 1826, pasando por Intendente del departamento de
Quito en 1822. En el Poder Legislativo fue Diputado (ele-
cto con menos de la edad requerida) en 1819, Senador por
el departamento de Orinoco en 1822, y Presidente del Con-
greso Grancolombiano en 1830.
En la diplomacia, Sucre de veinticinco años fue Comisiona-
do para concertar el Armisticio y el Tratado de Regulari-
zación de la Guerra en 1820; plenipotenciario extraordi-
nario ante Quito en 1821; lleva facultades totales diplo-
máticas y de fuerza de Colombia al Perú en 1823, y se le
expide credencial amplia para tratar con los gobiernos de
Chile y Buenos Aires.
En la rama judicial si no fue juez ni perteneció a nin-
gún tribunal, le cabe el mérito de haber creado e insta-
lado la Corte Suprema de Justicia en Cuenca 1822 y la Cor-
te Superior de Justicia Boliviana de 1826. Por último, pa-
ra redondear su eximia personalidad, en la esfera máxima
de la cultura se ocupa de las universidades de Bolivia en
1825, y aunque no fue periodista auspicia y funda órganos
de prensa. Nada quedó fuera.
A la edad en que muchos están comenzando, Sucre terminaba
con brillo envidiable su carrera que en brevísimo lapso,
precoz y aceleradamente, lo hizo hombre realizado a caba-
lidad en todos los ramos del servicio patriótico.