Frente al Hospital de Niños en Veritas está la plaza en merecido tributo a Dolores Vargas Paris de Urdaneta, esposa del prócer zuliano, General Rafael Urdaneta, con quien contrajo nupcias el 31 de agosto de 1822. El Libertador Simón Bolívar fue padrino de la boda, aunque no pudo asistir.
Es una plaza donde el busto de tan majestuosa dama domina todo desde un pedestal. Árboles, sombra, bancas, caminerías hace del lugar bueno para el reposo y la recreación.
Los méritos de Doña Dolores Vargas Paris de Urdaneta huelgan. Valiente, impresionantemente bella, cautivó a Urdaneta bajo la helada brisa de Bogotá. La llamaban "La mocha" y hacia enmudecer a los caballeros con su hermosura.
Una bogotana que llevó a pulso la vida con el General mas cercano y querido por El Libertador, quien en sus cartas personales para el zuliano se despedía con la elegante frase: "póngame a los pies de su señora".
Frente a ella, cuentan los historiadores fue fusilado su padre a quien llamaban "El mocho Vargas".
Así relatan su vida los recursos de la internet:
María Magdalena de los Dolores Guadalupe Vargas París nació en Santafé de Bogotá el 3 de marzo de 1800 . Hija de Ignacio de Vargas Tavera y María Ignacia París Ricaurte, su vida estuvo ligada a la causa republicana desde la cuna.
A los 15 años sufrió la pérdida de su madre y, poco después, durante la Reconquista de Nueva Granada, enfrentó una prueba de valor extraordinaria: tras la captura de su padre y su abuelo, José Martín París, Dolores negoció su liberación entregando joyas y bienes valorados en cuarenta mil reales.
Pese al sacrificio, las autoridades españolas traicionaron el trato, fusilaron a su padre y la desterraron a ella y a su abuela, Genoveva Ricaurte, hacia Facatativá, trayecto que debieron realizar a pie.
El encuentro: "La Mocha" y el Libertador
Tras la victoria patriota en la Batalla de Boyacá (1819), Dolores fue la elegida por la sociedad santafereña para imponer la corona de laureles a Simón Bolívar . Su belleza y talento la hicieron famosa bajo el apodo de "La Mocha", un dicho popular que aludía a que nadie se resistiría a sus encantos (apodo heredado de su padre, a quien llamaban el "Mocho Vargas"). Fue en este contexto de gloria republicana donde conoció al general zuliano Rafael Urdaneta.
Matrimonio y vida social
El 31 de agosto de 1822, Dolores y Rafael contrajeron matrimonio en la Catedral Primada de Bogotá, con sus tíos abuelos Ramón y Antonio París como testigos . La pareja fue el centro de la vida social bogotana; el capitán inglés Charles Stuart Cochrane los describió como una pareja de elegancia europea, destacando a Dolores como una mujer "viva, agradable" y una "excelente esposa" que cuidaba con devoción de su marido.
La Primera Dama y el amargo exilio
Entre 1830 y 1831, Dolores ejerció como Primera Dama de la nación durante la magistratura de Urdaneta. Sin embargo, tras la disolución de la Gran Colombia, la familia enfrentó el destierro. Al llegar a Maracaibo, fueron perseguidos por el gobierno de Páez debido a su lealtad absoluta a Bolívar, lo que los obligó a refugiarse en Curazao .
En cartas a sus tíos, Dolores relató la angustia de perder su casa por un embargo injusto y el robo de dos mil pesos a manos de un hombre de apellido Machado, describiendo la situación como una cadena de "mil pesares y desgracias" .
Regreso a Venezuela y descendencia
En 1832, bajo licencia del gobierno, se radicaron en Coro y luego en Caracas. Allí, Urdaneta retomó su carrera como senador y ministro, hasta su última misión diplomática en Europa en 1845. Dolores quedó a cargo de sus 11 hijos: Rafael Guillermo, Luciano, Octaviano, Amenodoro, Adolfo, Alejandrina, Rosa Margarita, Susana, Eleazar, Neptalí y Justo Pastor.
Gracias a su tesón y a una pensión aprobada por el Congreso venezolano, Dolores logró criar a sus hijos hasta convertirlos en personalidades ilustres de la sociedad venezolana.
Fallecimiento
Dolores Vargas París, la mujer que coronó a Bolívar y sostuvo el legado de Urdaneta, falleció en Caracas el 28 de octubre de 1878 (algunas fuentes citan el 22 de octubre, pero el registro de defunción de la época ratifica el 28), cerrando así un capítulo fundamental de la historia compartida entre Colombia y Venezuela.
Con recursos de internet
JC









