La revista científica The Lancet ha publicado un especial que aborda el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud.
Durante una rueda de prensa para presentar este trabajo, Phillip Baker, uno de los autores principales de la Universidad de Sidney, enfatizó que la reducción del consumo de estos productos no debe depender únicamente de la responsabilidad individual, sino que es necesario implementar regulaciones similares a las que se aplicaron al tabaco.
Los ultraprocesados son alimentos elaborados con ingredientes de bajo costo, que suelen ser perjudiciales y de mala calidad nutricional, caracterizados por su alto contenido en sal, azúcares y grasas poco saludables, y su escaso aporte de fibra y proteínas. Estos productos están desplazando los patrones alimentarios tradicionales, lo que ha generado preocupación entre los expertos.
La revisión de 104 estudios científicos presentada en el primer artículo de la serie revela que un alto consumo de ultraprocesados está asociado con un incremento en la obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, depresión, problemas renales y un mayor riesgo de muerte prematura.
Las encuestas nacionales indican que la proporción de ultraprocesados en la dieta está aumentando a un ritmo alarmante; en países como México y Brasil, su consumo ha crecido del 10% al 23% en las últimas cuatro décadas, mientras que en Estados Unidos y el Reino Unido se ha mantenido por encima del 50% en las últimas dos décadas.
El segundo artículo propone una serie de políticas que instan a los gobiernos a regular y reducir la producción, comercialización y consumo de ultraprocesados para proteger la salud pública frente a la poderosa industria alimentaria.
Camila Corvalán, directora del Centro de Investigación en Ambientes Alimentarios y Prevención de Enfermedades Crónicas Asociadas a la Nutrición (CIAPEC) de Chile, sugirió que los alimentos ultraprocesados nocivos no deberían ser tan económicos, proponiendo la implementación de impuestos más altos sobre ellos, con el objetivo de facilitar el acceso a alimentos frescos y saludables.
El tercer artículo destaca que las empresas globales, más que las decisiones individuales de los consumidores, son las que están impulsando el aumento de los ultraprocesados.
Los autores señalan que estas compañías utilizan ingredientes baratos y métodos industriales para reducir costos, además de emplear estrategias de marketing agresivas y diseños atractivos para fomentar el consumo.
También se menciona que estas empresas utilizan tácticas políticas sofisticadas para proteger sus beneficios, bloqueando regulaciones y tratando de influir en los debates científicos y en la opinión pública.
Noticia al Día / DW
