Cada 3 de febrero, la comunidad médica y la Iglesia Católica conmemoran la festividad de San Blas de Sebaste, una figura que une la medicina antigua con la tradición espiritual. Reconocido mundialmente como el patrono de los otorrinolaringólogos y de quienes padecen afecciones de garganta, este obispo y médico del siglo IV sigue siendo un referente de sanación y fe en la actualidad.
San Blas ejerció la medicina en Armenia con una entrega que lo llevó a ser incluido en el selecto grupo de los "catorce santos auxiliadores". Su vínculo con la otorrinolaringología nació de un hecho clínico prodigioso: la recuperación de un niño que tenía una espina de pescado clavada en la garganta.
Este episodio no solo definió su patronazgo, sino que dio origen a la tradición de la bendición de las gargantas que persiste en Europa e Hispanoamérica.
A diferencia de otros santos, el patronazgo de San Blas no es casual, sino que se fundamenta en su formación como médico y en su intervención documentada en patologías de la vía aérea superior.
Más allá de su labor sanadora, la vida de San Blas estuvo marcada por su firmeza ética y religiosa. Tras vivir como ermitaño en el monte Argeus, donde también se dice que curaba animales, fue martirizado en el año 316 bajo el mandato del emperador Licinio.
Noticia Al Dia / Arelys Munda