La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), impuso una medida preventiva de suspensión inmediata de actividades en sus zonas recreativas, al tiempo que la defensa de la familia de la menor Valeria Afanador formalizó una solicitud de imputación de cargos por homicidio agravado contra la directiva y el cuerpo docente de la institución.
Luego de una inspección técnica, la CAR Cundinamarca calcula que el colegio intervino ilegalmente cerca de 650 metros cuadrados de la ronda de protección del río Frío. Según el director de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, desde 2014 existe una restricción que prohíbe cualquier actividad distinta a la conservación en un radio de 50 metros adyacentes al cauce.
La autoridad ambiental halló construcciones irregulares que incluyen una cancha de minigolf, una granja, una huerta, una cancha de voleibol de arena y parqueaderos. "Estas intervenciones atentan contra los recursos naturales y el paisaje", señaló Ballesteros, advirtiendo que el colegio podría enfrentar multas de hasta 100.000 salarios mínimos.
La solicitud de imputación: ¿Quiénes son los implicados?
En el ámbito penal, el abogado de la familia Afanador, Julián Quintana, solicitó a la Fiscalía imputar cargos por homicidio agravado en modalidad dolosa a tres miembros de la institución, bajo la figura de "garantes" que omitieron su deber de protección:
- Sonia Inés Ochoa (Rectora y propietaria): Acusada de permitir fallas estructurales en los protocolos de seguridad y vigilancia que eran de su total conocimiento.
- Emely Viviana Fuentes Hernández (Directora de curso): Señalada por incumplir sus deberes de vigilancia al permitir que la niña salga del aula sin activar oportunamente los mecanismos de protección.
- Diego Orlando Pinzón Perilla (Profesor de Ed. Física): La acusación es contundente al afirmar que el docente advirtió la presencia de la menor fuera del salón en un horario no autorizado y pudiendo intervenir, "optó por la inacción absoluta".
La investigación reveló un detalle crítico en la infraestructura del colegio. Aunque el plantel cuenta con una cerca viva y una reja de metal, el Comandante de Bomberos de Cajicá, Rafael Leguizamón, confirmó la existencia de un punto de salida en una cerca rota por el desgaste. Se sospecha que Valeria, quien fue vista entrando y saliendo de la vegetación antes de desaparecer el pasado 12 de agosto, pudo haber salido del colegio por esa falla estructural hacia la zona del río.
Respuesta de la institución
El abogado del colegio, Francisco Bernate, sostiene que la petición de la familia "no resulta procedente". Argumenta que la rectora delegó funciones en personal competente y que inspecciones previas de las autoridades habían validado el cumplimiento de las normas de seguridad. Sin embargo, el memorial de la familia es enfático: "Valeria no murió por azar, murió en un contexto en el que debía protegerla, pudiendo hacerlo, decidió no hacerlo" .
La medida preventiva de la CAR se mantendrá vigente hasta que se eliminen las causas de la afectación ambiental, mientras Colombia y el mundo entero esperan la decisión de la Fiscalía sobre la radicación de las audiencias de imputación.
Valeria Afanador
Valeria Afanador, era una niña de 10 años con síndrome de Down que vivía con sus padres y 3 hermanos en Bogotá, Colombia. Cursaba el segundo grado en el Gimnasio Campestre Los Laureles.
Durante más de dos semanas, organismos de socorro, voluntarios y familiares participaron en intensas jornadas de búsqueda por la zona del río Frío y sus alrededores.
Dieciocho días después, su cuerpo fue hallado sin vida en inmediaciones del río Frío, a escasos 200 metros del colegio donde había sido vista por última vez. Medicina Legal determinó como causa de la muerte el ahogamiento, pero desde entonces la familia ha sostenido que existen elementos que apuntan a un posible homicidio.
Noticia Al Dia / Con información de El Tiempo