El periodismo zuliano perdió a uno de sus grandes referentes con la partida de Miguel Ángel García, editor fundamental en la historia contemporánea del oficio en el Zulia y figura luminosa del recordado Diario Crítica. La noticia le llegó a Alexis Blanco, periodista cultural de Noticia al Día, desde La Habana, Cuba, a través de su entrañable amigo “Cheo” García, y con ella un golpe que activó la memoria, el afecto y la herida compartida de toda una generación.
“Un dolor inmenso por un amigo gigante”, escribió Blanco al conocer la noticia. Y es que Miguel Ángel García no fue solo un editor: fue maestro, sensei, referencia ética y cómplice intelectual de quienes entendieron el periodismo como un acto de conciencia, humor y resistencia. Para muchos, fue “El Gordo”, ese editor irreverente y sabio que marcó a periodistas como Óscar Silva, Blas Perozo Naveda y a una legión de redactores que encontraron en él una forma distinta de mirar y escribir la ciudad.
Desde las páginas de Crítica, y luego desde otros espacios editoriales, Miguel Ángel García representó un periodismo ajeno a la comodidad, crítico frente al poder y profundamente comprometido con el lenguaje. Todo lo que en Maracaibo se pensó como periodismo alternativo, antihegemónico y riguroso, tuvo en él una referencia inevitable. Su estilo, su humor y su mancha de tinta permanente lo emparentaban, como apuntó Blanco, con los grandes editores irreverentes de la tradición universal.
La confirmación oficial del fallecimiento fue realizada por su hija, María Claudia Rossel, quien informó que Miguel Ángel García murió en horas de la mañana. El velatorio se llevará a cabo este jueves a partir de las 5:00 de la tarde y el viernes desde temprano hasta las 11:00 de la mañana en la funeraria Vallés (la grande).
En medio del duelo, resuena una idea que Miguel Ángel defendió como principio del oficio: el periodismo se hace escuchando, comprendiendo y editando con inteligencia. Una ética que dialoga con la reflexión de Gabriel García Márquez sobre la escritura, la atención al lenguaje y la responsabilidad de quien narra.
Diciembre se lleva a un editor imprescindible, a un maestro sin solemnidad y a un amigo entrañable para muchos. Queda su legado, su enseñanza y la certeza de que el periodismo, cuando se ejerce con honestidad y rigor, deja discípulos.
Paz a su alma de guerrero y sensei.
Noticia al Día