Viernes 29 de agosto de 2025
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Luis Aparicio Ortega: "El Grande" que forjó una dinastía en el beisbol venezolano

Se conmemoran 113 años del natalicio de Luis Aparicio Ortega, "El Grande"

Luis Aparicio Ortega:
Foto: Agencias
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Un día como hoy, 28 de agosto, pero de 1912, nació en Maracaibo Luis Aparicio Ortega, figura emblemática del beisbol venezolano apodado con justicia “El Grande” por su impacto como jugador, entrenador y mánager. Su legado se extiende más allá de los diamantes, como fundador de equipos, formador de talentos y padre del único venezolano en el Salón de la Fama de Cooperstown, Luis Aparicio Montiel.

Hermano del también beisbolista Ernesto Aparicio, Luis fue pieza clave en la evolución del beisbol zuliano desde finales de los años 20. Se formó con el equipo Gavilanes de Maracaibo, al que fundó en 1929, y debutó en Primera División dos años después con Lucana, donde bateó para .315 en 12 juegos. Su carrera continuó con Magallanes y El Concordia, destacando como líder bate con .394 de promedio.

Entre 1935 y 1945, se mantuvo activo en la Primera División con equipos como Centauros, Vargas, Valdés, Magallanes y Espadón, acumulando un promedio de .265. En 1942, integró la selección nacional que representó a Venezuela en el Mundial Amateur de La Habana, dejando huella como campocorto de excelencia.

Con la creación de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, Aparicio Ortega participó en sus primeras ocho temporadas (1946–1953), defendiendo los colores de Magallanes, Vargas y Gavilanes. Jugó 260 partidos, conectó 263 hits en 979 turnos, incluyendo 40 dobles, 8 triples y 3 jonrones, con 156 carreras anotadas, 86 impulsadas, 24 bases robadas y un promedio de .269.

El 12 de enero de 1946, conectó el primer hit en la historia del béisbol profesional venezolano, y en 1948 se convirtió en el primer criollo en batear tres triples en un mismo juego. En la temporada 46–47, fue parte del equipo Vargas que se coronó campeón en la segunda edición de la liga.

Su retiro llegó el 18 de noviembre de 1953, en un gesto simbólico al entregar el guante a su hijo Luis Ernesto, cerrando una carrera marcada por la excelencia defensiva y el respeto de quienes lo vieron jugar. Su estilo como campocorto fue replicado por generaciones, incluido su propio hijo, quien se inmortalizó en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

Desde 2005, Luis Aparicio Ortega forma parte del Salón de la Fama y Museo del Beisbol Venezolano, como reconocimiento a una trayectoria que sembró las bases del profesionalismo en el país. Falleció el 1 de enero de 1971, pero su nombre sigue resonando como uno de los pilares del deporte nacional.

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