El 10 de julio de 1810, Bolívar y Miranda se conocen, personalmente, en Londres. Su hoja de servicios y de luchas por la libertad era impresionante. Nunca cesó en sus ideales por la libertad de América, acreditándolo como El Precursor. Por eso, quien sería después El Libertador lo busca y lo convence para que regrese a su tierra y comience la gesta emancipadora.
Valiente y de una sabiduría relumbrante, Miranda tuvo una vida de grandes logros, pero también llena de infortunios e inclemencias. Las cosas no marcharon bien: en la madrugada del 31 de julio de 1812, Bolívar lo entrega; es el comandante Manuel María de Las Casas quien lo pone en manos de Domingo Monteverde.
Muere el 14 de julio de 1816 en la celda de La Carraca, enfermo y desvalido; ese signo trágico parece perseguirlo. En Maracaibo, en la lista de plazas por embellecer, aún no ha llegado el turno para la del prócer en El Milagro, justo frente al Hospital Central.
Pintura, limpieza y restauración del busto se requieren como justo reconocimiento a un hombre que inspiró la lucha por la libertad.
Hemos visitado el lugar. Les contamos lo que vimos.
JC
















