A sus 85 años, Leonardo Azparren Giménez, surca el cielo de Barquisimeto para despedirse en su crepúsculo del adiós. Este miércoles, 11 de febrero, mientras dormía exhaló su último suspiro. Confiese que me siento muy triste, tristísimo. Era uno de esos amigos luminiscentes. Uno de esos muy pocos que en el mundo van quedando para poder conversar acerca de “La ciencia del teatro”.
Por ello, al partir hacia el morado mundo, Leonardo Azparren Himénez deja una impactante huella como el más acreditado crítico e investigador del teatro venezolano, dejando vacío el Sillón Letra "LL" de la Academia Venezolana de la Lengua.
Un titán de “El Gesto de Mostrar”, como llamó a su imprescindible columna periodística. En Maracaibo sembró una abundante camada de amigos. La mayor discrepancia que con LAG mantuve fue por un hecho baladí: él, seguidor de los Cardenales de Lara; yo, de las Águilis lis lis lis. Ni siquiera nuestra antinomia política deshizo un entrañable lazo de profundo respeto y amor por el teatro bien pensado y mejor hecho.
Cada vez que publicaba un libro o un artículo suyo, lo encontraba adjunto en mi buzón de correo electrónico.Tanta generosidad se agradece de por vida. La suya comenzó en Barquisimeto, el 12 de julio de 1941. Obtuvo licenciatura en Filosofía e hizo su maestría en Teatro Latinoamericano. Era Profesor Titular de la Universidad Central de Venezuela y coordinador de la Maestría en Teatro Latinoamericano de esa institución. Trabajó en el cuerpo diplomático, durante sendas décadas (1971-1991).
Dirigió el Fondo de Fomento Cinematográfico, cuatro años (1982-86). Fue Presidente del Círculo de Críticos de Teatro de Venezuela (1986-88); de la Editorial Monte Ávila (1994) y de la Fundación Teresa Carreño (1995-1999). Fue un especialista en teatro venezolano y teatro griego. Sus investigaciones estuvieron centradas en los procesos de modernización del teatro venezolano y en el discurso teatral. La muerte lo durmió sin condiciones ni tregua. Y no le dió tiempo de culminar ese estudio del teatro completo de José Ignacio Cabrujas (1937-1995).
El 27 de octubre de 2008 se incorporó a la Academia Venezolana de la Lengua con el discurso titulado “El drama: La paradoja del progreso en el primer discurso teatral moderno venezolano”. Asesoraba el Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano de la Universidad de Buenos Aires.Reía, perplejo, cuando Enrique León, con quien ya desandará los escenarios del Dante Alighieri, le decía: “El Chamo dice que vos sois un verdugo”.
No podía creer que, con esa frase, los maracuchos proferían el mas sentido elogio. Partió, en paz, el excelso Leonardo Azparren Giménez, dejando libros de insoslayable trascendencia histórica y referencial: Cabrujas en tres actos (1983, ensayos). Caracas; El Nuevo Grupo, 105p.; Documentos para la historia del teatro en Venezuela, siglos XVI, XVII y XVIII (1994, documentos con estudio preliminar). Caracas: Monte Ávila Editores, 333p.; El teatro en Venezuela, ensayos históricos (1997, ensayos). Caracas: Alfadil ediciones, 209 p.; El realismo en el nuevo teatro venezolano (2002, ensayos). Caracas: Universidad Central de Venezuela, 111p.; Estudios sobre teatro venezolano (2006, ensayos). Caracas, Universidad Central de Venezuela, 286 p.
En 1999, ganó, en Argentina, el Premio Nacional de Investigación Armando Discépolo (1999) de la Universidad de Buenos Aires. Sí, sin duda, un verdugo.Una vez, en señal de afecto insondable, descorchó una botella de Tokaji, un vino al que los húngaros llaman “oro dulce”. Una bendición compartida con Herminia, su compañera de toda la vida.
Ahora nos parece escucharlo, leyendo en voz alta, con su voz de violonchelo: “Aspiro ofrecer unos instrumentos que puedan ser útiles al alumno, en los que coinciden algunos aspectos teóricos y metodológicostradicionales en los estudios teatrales, como los de la semiología, y los aportesde los estudios del discurso y su análisis crítico. El énfasis está puesto en el textodramático (TD) en sus marcos sociales, sin perder la perspectiva de la prácticateatral como un todo, incluido el TD.
Mi enfoque en nada pretende ser excluyente de otros en el análisis teatral. Entre nosotros se han publicado varios trabajos que han contribuido con lainvestigación teórica. Baste citar Técnica literaria del drama, de EnriqueIzaguirre (1965) y, más recientemente, Apuntes sobre el texto teatral (1993) yTrama, proceso de construcción de la obra teatral (2010), del dramaturgo EdilioPeña. Incursiono en un campo amplio y previamente enriquecido.
Comienzo con un panorama general de los orígenes y evolución de la teoría teatral para hacer escala en la semiología, la teoría que en el siglo veinte formuló principios teóricos y perspectivas metodológicas para los estudios teatrales. Me detengo en lo relacionado con el signo teatral, el modelo actancial y el objeto teatral, por parecerme los campos de investigación más interesantes; también merefiero al enfoque semiológico del discurso teatral.
A continuación, presento un panorama de los principios generales de los estudios del discurso, susceptibles de ser útiles para el análisis del discurso teatral. Parto de autores clásicos como Ferdinand de Saussure y M. M. Bajtín, para después abordar los planteamientos de Teun van Dijk, Norman Fairclough y Ruth Wodak.En la tercera parte propongo una definición/descripción del discurso teatral y hago un análisis de los elementos que lo conforman.
Después expongo el concepto y el procedimiento general para abordar su análisis crítico, alimentado con lo expuesto en las partes iniciales. Mi propósito e interés es su utilidad para los estudiantes”. Como decía antes, el teatro hecho en el Zulia ocupó siempre la atención en su enfoque global nacional: “También en 1959 tuvo lugar el festival de teatros universitarios en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Lo inauguró el teatro universitario de la Universidad del Zulia con El enfermo imaginario, de Molière, bajo la dirección de Inés Laredo.”
Y con la Sociedad Dramática de Maracaibo devino en un asesor fundamental. En enero de 1986, del 17 al 19, coadyuvó en el éxito del Primer Encuentro Nacional de Críticos de Teatro, capitaneando a un selecto grupo de miembros de ese gremio en Venezuela: Pablo García-Gámez, Pedro Gatti, Edgardo Greco, Enrique Izaguirre, Edgar Moreno Uribe, Sonia Murillo, Carlos Pérez Ariza, Helena Sassone, Gisselle Schafermann, Virginia Vidal, Carmen Bohórquez, Víctor Carreño y Alexis Blanco.
Al crepúsculo del pasado tres de enero, el alma y el espíritu del maestro expresaron, en su cuenta Facebook: “Siento vergüenza por lo ocurrido ayer en mi país. Los venezolanos estamos obligados a revisarnos, a revisar lo que somos como sociedad, los valores en los que creemos y deberíamos creer y considerar la insuficiencia de sabiduría práctica que padecemos…”
Finalmente, hace muy poco, citaba al gran dramaturgo de la Grecia antigua, por él mismo muy estudiado: “Mientras está en juego el destino de nuestra sociedad y nuestro país, yo me dedico a releer a Eurípides y su representación de la violencia que destruyó su ciudad.”Y, desde Eurípides, desde esa confrontación entre Odiseo y el Cíclope, imaginamos escuchar al propio Leonardo leyendo las líneas de…SILENO:Veo a la orilla del mar el casco de una nave griega, y a los remeros con su capitán que vienen hacia aquí y traen colgados de su cuello vasos vacíos, sin duda en busca de alimento, y las urnas del agua.
¡Oh extranjeros desdichados! ¿Quiénes son? No sabrán quién es Polifemo, nuestro señor, cuando se dirigen hacia este techo inhospitalario, arrastrados por su triste destino para servir de pasto al Cíclope que devora a los hombres. Pero callaos, y les preguntaremos de dónde vienen a las sículas rocas del Etna.”. Luego habrá apagón general mientras la Corifeo musita, compungida: Oración Memoria Silencio. Descanse en Paz.





Alexis Blanco