San Sebastián es el santo patrono de Maracaibo desde 1591. Su festividad se celebra anualmente cada 20 de enero, fecha en la que la ciudad conmemora su protección histórica. Los marabinos le tienen gran devoción, y su festividad es una importante tradición local, con misas, rosarios y procesiones que recorren las calles céntricas, portando banderines rojos y blancos.

La historia de este día se remonta a 1597, cuando una epidemia de peste llevó a los donostiarras a realizar un voto perpetuo de procesional la reliquia de San Sebastián cada 20 de enero en busca de protección. El mártir, patrono de la arquería, de los soldados y los atletas celebra su Día en Maracaibo con procesiones y eventos religiosos cada 20 de enero.
Nació hacia el año 256 en Narbona, hoy territorio francés, pero que en ese momento era parte de Milán y, por lo tanto, del imperio romano. Siguió la carrera militar con éxito y llegó a ser jefe de la cohorte de la guardia imperial romana, cargo militar de altísimo rango que obtuvo, con seguridad, gracias a su fuerza, arrojo y astucia (las virtudes habitualmente ensalzadas en quienes formaban parte de las milicias romanas).

El portal religioso Aciprensa reseña que, Sebastián continuó con su carrera militar, pero dejó de participar en los rituales y ofrecimientos a los dioses paganos. Convertido a Cristo, se hizo consciente del sufrimiento de sus hermanos perseguidos, y se dice que aprovechó su cargo militar para protegerlos y ayudar, en la medida de lo posible, a los que caían prisioneros, víctimas de la persecución de Diocleciano.
Su ejecución
El día de su ejecución fue llevado al estadio, despojado de sus ropas, atado a un poste y ejecutado. Sus antiguos subordinados fueron los encargados de dirigir sus flechas contra su cuerpo.

Aquella escena fue terrible, tanto que ha quedado inmortalizada y ha servido de inspiración para cientos de obras de arte a lo largo de la historia. Quizás también, ha contribuido a perennizar su devoción dado su profundo dramatismo.
Su cuerpo cubierto de sangre, atravesado por las flechas, constituye algo así como el paradigma del mártir o santo: un intercesor en los momentos más duros, cuando se es blanco de los ataques del maligno o de la perfidia de quienes odian o se ensañan con sus víctimas.
Su muerte aconteció el año 288 y existe una leyenda que señala que sobrevivió a los flechazos y fue curado por Irene de Roma una santa cuya historicidad ha sido puesta en duda. Recuperado, fue nuevamente denunciado y ejecutado a latigazos.
La tradición se inclina por el relato de su ejecución a manos de sus antiguos camaradas. Después de su muerte, su cadáver habría sido rescatado y enterrado en un sepulcro dentro de las catacumbas de la vía Apia, en la ciudad de Roma.
Aciprensa/Foto: Cortesía