Un impactante espectáculo que combinó música, drones y luz coronó este miércoles, 10 de junio, la inauguración de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Família, bendecida por el Papa León XIV en una fecha de profunda carga simbólica: el día exacto en que se cumple el centenario de la muerte de su visionario arquitecto, Antoni Gaudí. Con sus 172,5 metros de altura, la estructura convierte oficialmente a la basílica de Barcelona en la iglesia más alta del mundo.
El espectáculo, inspirado en la luz , un elemento capital en el universo del arquitecto catalán, contó con la participación activa del público asistente, que portaba pequeños faroles gaudinianos, sumado a un mar de teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el histórico momento.
Durante la exhibición, varios drones proyectaron en el cielo la efigie de Antoni Gaudí para luego escribir una de sus frases más célebres: "Primer l’amor, després la tècnica" (Primero el amor, después la técnica), mientras la Torre de Jesucristo se iluminaba por completo, cerrando la noche con fuegos artificiales.

Previamente, el Papa León XIV, el undécimo pontífice en reinar desde que se inició el proyecto, bendijo la estructura desde el punto central de la herradura de la fachada del Nacimiento, alternando el catalán y el castellano durante su visita apostólica a Cataluña.
“Con corazón agradecido, demos alabanza a Dios, inaugurando la nueva torre de esta basílica en el centenario de la muerte del venerable Antoni Gaudí, ‘el arquitecto de Dios’, dedicada a nuestro Señor Jesucristo y coronada por la cruz, misterio de misericordia y de salvación”, inició el Pontífice en el acto litúrgico.
Asimismo, el Papa pidió que los fieles, al dirigir la mirada a la cruz que corona la basílica, “alcancen los frutos de la salvación y den testimonio de la alegría que, desde este árbol de la vida, ha llegado al mundo entero”.
Una cruz diseñada para iluminar la ciudad
La imponente cruz que remata la torre está revestida de vidrio y 15.000 piezas de cerámica blanca esmaltada, un material concebido por Gaudí para brillar con la luz del sol durante el día. Por la noche, se iluminará mediante potentes haces de luz proyectados desde las demás torres. “La cruz será de cristal, de día reflejará la luz del sol y de noche, por medio de potentes focos, proyectará haces de luz sobre la ciudad”, según quedó registrado históricamente en los Álbums del Temple.
Los brazos de la cruz cuentan con ventanales por los que entra la luz natural y desde los que se podrá contemplar el entorno de Barcelona a partir de 2028, año en el que está previsto que finalicen los trabajos en el interior. En el exterior de la estructura, también destacan palmas de trencadís con la inscripción en latín: “Tú el único Santo, tú el único Señor, tú el único Altísimo”.

La basílica de la Sagrada Família cuenta con un diseño de 18 torres: 12 campanarios dedicados a los apóstoles (de los que aún quedan por construir los de la fachada de la Gloria) y 6 cimborrios centrales que incluyen la torre de la Virgen María, las de los cuatro evangelistas y la de Jesucristo, culminada este año con la colocación de la cruz.
Ingeniería moderna para una visión centenaria
Alcanzar la cima de la torre requirió décadas de trabajo y superar estrictos desafíos de ingeniería. Según Mauricio Cortés, el arquitecto responsable, el mayor reto fue mantenerse fiel a la idea original de Gaudí satisfaciendo a la vez las normativas actuales, lo que exigía hacer una aguja relativamente ligera.

La cruz fue fabricada en Alemania y entregada en España en 14 secciones prefabricadas de hormigón y acero inoxidable. Este último material, aunque no se utilizaba en la época de Gaudí, proporcionó la resistencia necesaria reduciendo el peso total. Una vez en Barcelona, cada sección fue elevada mediante una grúa hasta un taller ubicado a 60 metros (200 pies) de altura, directamente sobre la nave central, donde los trabajadores terminaron las piezas con piedra, cerámica y vidrio local antes de izarla a su posición definitiva.
Un legado que sobrevivió a la guerra y al tiempo
Es una vista que Gaudí sabía que nunca vería en vida. Cuando asumió el proyecto de manos del arquitecto Francesc de Paula Villar, quien renunció por desacuerdos con el promotor, comprendió que la escala y complejidad de su visión harían casi imposible verla terminada. "Mi cliente no tiene prisa", respondía célebremente Gaudí en referencia a Dios.
El arquitecto catalán solo vio terminada la primera torre antes de su trágica muerte en 1926. Diez años después, en julio de 1936, el proyecto sufrió su mayor golpe cuando un grupo de anarquistas prendió fuego a la cripta e irrumpió en el taller del arquitecto, destruyendo gran parte de sus planos y valiosos modelos de yeso.

Afortunadamente, sus discípulos y colaboradores habían documentado sus ideas en libros, dibujos y fotografías, lo que permitió reconstruir la información. Más importante aún, Gaudí dotó a sus sucesores de una lógica de diseño que ha perdurado hasta hoy.
"Creó un método para diseñar un sistema", explicó Jordi Faulí, el arquitecto jefe que supervisa actualmente las obras. "Cuando analizamos sus fragmentos de maquetas, podemos interpretarlos fácilmente, porque entendemos las superficies que Gaudí utilizó y cómo se intersectan". Aunque hoy se emplean softwares de modelado digital y robots industriales, la esencia sigue intacta.
Al tratarse de un templo expiatorio, la Sagrada Família se ha financiado exclusivamente a través de donaciones privadas y desde su apertura al público en 2010, de los ingresos de las taquillas turísticas. Aunque quedan años de trabajos ornamentales y constructivos por delante, la inauguración de su torre principal este 2026 marca el cierre del capítulo más importante de su historia.
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