
Cada tercer domingo de junio, la festividad se vive ahora de manera austera desde hace varios años. La hiperinflación y la pérdida del poder adquisitivo han modificado la dinámica y las familias priorizan el compartir en casa o las llamadas virtuales debido a la separación forzada, dejando de lado los obsequios costosos y las salidas a restaurantes de lujo.
El ingenio frente a la crisis
Un Día del Padre austero por crisis económica se enfoca en el valor de la compañía, los vínculos afectivos y las experiencias memorables en lugar de los regalos costosos. La clave es el ingenio para celebrar aprovechando los recursos disponibles.
Comprar un obsequio a los padres en su día representa una tarea difícil para muchos venezolanos cuyos ingresos dependen únicamente de sus salarios, pues la inflación galopante arropa lo que se pueda cobrar.
Por eso los hijos se las deben ingeniar para para hacerlos feliz en esa fecha tan especial para ellos, donde desean pasar momentos agradables. A los padres en general, les satisface sentirse proveedores de sus hogares y definitivamente para eso trabajan. La intención es siempre proteger a su familia.
La celebración se ha adaptado a la realidad del país ajustando drásticamente el presupuesto. Los hijos suelen optar por detalles económicos, comidas caseras o pequeños obsequios, evitando gastos que superen el salario promedio.

Para que la estrechez económica no sea un impedimento, el ingenio se ha vuelto el mejor aliado. En el mercado local, se ofrecen opciones más accesibles que los regalos tradicionales, tales como cajas de sorpresas con golosinas, tazas personalizadas o arreglos sencillos. Las salidas han pasado a un segundo plano; hoy la tendencia es organizar un encuentro íntimo en el hogar, donde el homenajeado sea el centro de atención sin salirse del presupuesto.
Muchos padres venezolanos celebran este día con la ausencia de sus hijos que han emigrado, convirtiendo la fecha en un momento de reflexión y contacto a distancia. Hoy por hoy, el principal invitado en los hogares es la austeridad.
Recomendaciones para el agasajado

Uno de los regalos mejor recibidos por un padre es que se le cocine en casa. Reunir a la familia para prepararle esa comida especial resulta mucho más íntimo y accesible que ir a un restaurante.
Organizar un encuentro para revisar fotos y videos familiares antiguos. Se pueden utilizar plataformas o álbumes digitales para proyectarlos, revivir momentos juntos y conectar con los que están lejos.
Regalarle una jornada libre de tareas del hogar, acompañada de un maratón de sus películas o series preferidas. Si la opción es salir, se puede organizar una caminata tranquila por lugares locales emblemáticos y de acceso gratuito, como la Vereda del Lago.
Foto: Luis Miguel Flores
Diseño: Oriana Reyes
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