Este 21 de octubre de 2025, el mundo de la música celebra el centenario del nacimiento de Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso (1925 – 2003), universalmente conocida como Celia Cruz.
A pesar de los 22 años transcurridos desde su fallecimiento, su legado como "La Reina de la Salsa" y "La Guarachera de Cuba" sigue resonando con una potencia inigualable, siendo una de las figuras más representativas y admiradas de la música cubana y latina.
Nacida en un humilde barrio de La Habana, Celia Cruz trascendió sus orígenes y fronteras con una voz inconfundible y una energía arrolladora, tanto dentro como fuera del escenario. Su carrera, que abarcó más de seis décadas, llevó el son y la salsa a públicos globales, y su lema vital, "Mi vida es cantar", se convirtió en una realidad tangible de trabajo incansable.

Celia inició su trayectoria en Cuba en la década de 1940, consolidándose como solista de la mítica Sonora Matancera en 1950. Tras años de giras, su vida dio un giro decisivo en 1960, cuando ella y la orquesta decidieron no regresar a Cuba desde México, marcando el inicio de su exilio en Nueva York .
En Estados Unidos, la cantante se convirtió en una figura clave en el nacimiento y desarrollo de la salsa. Colaboró con gigantes como Tito Puente y Rubén Blades bajo el sello discográfico Fania. En esta etapa, consolidó su icónica imagen, marcada por las pelucas multicolores, los trajes extravagantes y los tacones vertiginosos, diseñados por su estilista Ruth Sánchez.
El grito que traspasó fronteras
El famoso grito de guerra de Celia Cruz, "¡Azúcar!", se convirtió en su inconfundible forma de transmitir alegría e invitar al baile. La artista narraba que el origen se remontaba a 1964, en un restaurante cubano en Miami, donde un camarero le preguntó si quería su café con o sin azúcar, a lo que ella respondió con la gracia innata que "el café en Cuba se toma siempre con ¡azúcar!". Esta anécdota, contada con frecuencia en sus conciertos, se transformó en su sello personal.

El impacto de Celia Cruz fue reconocido en vida con tres Grammys y cuatro Grammys Latinos. Entre sus mayores logros destaca haber reunido a 250.000 personas bailando en los Carnavales de Tenerife en 1987, un espectáculo que ingresó en el Libro de los Récords Guinness.
Sus canciones "La vida es un carnaval" (1998) y "Yo Viviré" (2000), siguen siendo un himno de optimismo y un repertorio indispensable en las fiestas de todo el mundo.
Un legado inmortal
Tras su fallecimiento en 2003, el cariño del público quedó patente cuando la gente colapsó las calles de Nueva York, obligando al cierre de la Quinta Avenida.
Es la primera afroamericana en aparecer en una moneda de Estados Unidos y cuenta con una estrella en el Paseo de la Fama del Teatro Apollo. Cabe destacar que una calle y una escuela en el Bronx llevan su nombre.
También existen murales como el de "La reina Celia" en Harlem, musicales, libros y exposiciones en Iberoamérica y Estados Unidos.
El exilio marcado por el silencio
La conmemoración del centenario en Cuba se ha tocado con una "cadencia distinta", marcada por el silencio y el rechazo a realizar espectáculos dedicados a la artista.
Como respuesta a esta limitación, el centenario de la artista fue conmemorado simbólicamente en la capital cubana. Se ofició una misa en la Iglesia de la Caridad en Centro Habana, lugar con un alto significado por ser devota de la Virgen de la Caridad del Cobre (Patrona de Cuba), cuyo color amarillo de los girasoles es predominante en la zona.
En un gesto de alta relevancia simbólica, los artistas cubanos solicitaron incluir el nombre de Celia Cruz en la lista de fieles difuntos conmemorados en el oficio religioso.

Su imagen se erige sobre coronas de rosas blancas a los pies del altar. A la liturgia asistieron figuras clave de la música cubana, como la cantante Haila María Mompié y el maestro Alain Pérez (quien llegaba tras participar en un homenaje en Nueva York), así como el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer.
A pesar de la restricción, existe un consenso en la isla de que Celia Cruz es la "referencia principal que se tiene de la cubanidad en la música internacional .
En este centenario, la figura de Celia Cruz se reafirma como un ícono cultural que, como decía en su canción Yo Viviré, sigue presente "en el alma de mi gente, en el cuero del tambor, en las manos del conguero, en los pies del bailador".
Noticia Al Dia / Arelys Munda