El uso de terminales punto de venta (TPV) para el diezmo es una realidad creciente que moderniza la recaudación, permitiendo donaciones con tarjeta o métodos digitales en iglesias. Aunque el diezmo es tradicionalmente un acto de fe voluntario del 10% de los ingresos, la tecnología facilita el cobro.
Este método permite mayor comodidad y aceptación de donaciones de diversos montos, facilitando el aporte en una economía cada vez menos basada en efectivo.
Se ha hecho viral un video donde un sacerdote con su «tarjetero» en mano, pasa las tarjetas entre los feligreses que acuden a una misa en Monterrey, México, que cancelan el acostumbrado diezmo.
Este cobro sigue siendo una práctica activa y común en muchas iglesias a pesar de las diversas circunstancias económicas y las discusiones teológicas sobre su vigencia. Aunque la realidad económica es desafiante, las iglesias continúan promoviendo esta aportación como un acto de fe, obediencia y gratitud.
Las campañas de diezmo siguen vigentes en diversas denominaciones para este año, invitando a la comunidad a la corresponsabilidad financiera para sostener la misión pastoral y la evangelización.
En la actualidad se considera mayoritariamente un acto voluntario basado en la gracia, más que una imposición legal, aunque algunas congregaciones insisten en la obligatoriedad del 10%.
En las iglesias evangelicas también implementaron los puntos de venta, la Iglesia Universal y otras congregaciones en Maracaibo desde el año pasado lo hacen por la falta de efectivo.
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