Un día como hoy partió al eterno descanso uno de los personajes más icónicos de la música ecuatoriana: Julio Jaramillo falleció el 9 de febrero de 1978, a la prematura edad de 42 años. Conocido por ser una figura influyente en el género de boleros, vals y tango, el tenor conmovió a multitudes con su voz y recorrido por múltiples países, ganándose el apodo de "El Ruiseñor Errante".
En 1951 fueron sus primeros acercamientos al mundo de la música, contando con apariciones en Radio Cóndor, Radio El Progreso, Radio América, Radio Ortiz, las cuales le valieron un espacio en el mundo del bolero. En una de esas presentaciones, conoció a Rosalino Quintero, con quien formó una estrecha amistad y se convertiría en su guitarrista y arreglista.
Con un amplio repertorio musical, Jaramillo se destacó por su capacidad de interpretar y transmitir emociones a través de su música y su voz. Su estilo único e inconfundible lo convirtió en un personaje predilecto del amor y el desamor. Entre sus canciones más emblemáticas, se encuentran "Nuestro juramento", "Ódiame" y "No me toquen ese vals", que se convirtieron en referencias de la música latinoamericana.
Además de ser un cantante a tiempo completo, Jaramillo era conocido por ser un nómada moderno, llegando a pasear por Ecuador, Perú, Argentina, Colombia, Costa Rica, México y Venezuela, lugar en donde obtuvo una estrecha relación con la ciudad de Maracaibo en los años 70, llegando a interpretar los temas "Mujer guayanesa", "Brisas del Zulia", "El gabancito", "Rinconcito larense" y "La luna en el Caroní".

Gracias a estas interpretaciones, se convirtió rápidamente en el mayor vendedor de discos del país y se ganó el apodo “El Pégalo Todo”. "El Ruiseñor Errante" era una figura conocida en la ciudad de la Tierra del Sol Amado, y no era extraño encontrarlo orando en la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, o frecuentando el restaurante Piamonte, ubicado en la avenida Las Delicias, deleitándose de la gastronomía zuliana.
Jaramillo vivió una vida marcada por el éxito, la bohemia y una trágica muerte a una temprana edad, fuente de un paro cardiorrespiratorio. Su legado continúa vivo en el corazón de sus seguidores y en un escenario musical que lo sigue interpretando como uno de los mayores íconos de la música ecuatoriana.
Noticia al Día / El Universo / Salomé Espina – Pasante.